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ELECCIONES EN ISRAEL

Votos clave de jóvenes e inmigrantes de la URSS

¿De qué dependía que el fiel de la balanza se inclinase ayer hacia uno u otro lado en las cruciales elecciones de Israel? ¿De dónde vendrían, los votos decisivos? Se sabía que prácticamente todos los judíos religiosos (unos 420.000 electores inscritos) iban a votar por Netanyahu, y que la mayoría de los árabes israelíes (unos 440.000) lo harían por Peres. Ambos campos, más o menos, estaban predestinados a neutralizarse.La gran incógnita estribaba en el voto de los nuevos inmigrantes llegados de la antigua Unión Soviética y de los jóvenes que estrenaban voto. Los primeros son unos 330.000 electores. Los segundos, cerca de 400.000, o sea, entre ambos, el 18%, aproximadamente, de un censo de unos cuatro millones de personas. Con una diferencia tan estrecha entré los dos principales contendientes como la que pronosticaban las encuestas, estos dos sectores podían relultar decisivos.

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Los sondeos separaban a los llegados de la antigua URSS en dos categorías. La tercera parte era originaria del sur: Georgia, Uzbekistán, Kirguizistán y otras repúblicas asiáticas y del Cáucaso, y la mayoría tenía intención de votar por el líder del Likud. Dos tercios proceden de la Unión Soviética geográficamente europea, es decir, de Rusia, Bielorrusia, Ucrania y las repúblicas bálticas, y la mayoría de ellos se inclinaba por Peres, actual primer ministro y candidato laborista.

La actitud de Sharanski

¿Pero qué ha ocurrido realmente en la hora clave de la cita con las urnas? Nadie lo sabe aún. Nathan Sharanski, líder del Partido Ruso, con influencia considerable entre los nuevos inmigrantes, es conocido por sus simpatías por Netanyahu, aunque no haya dado ninguna consigna de voto en ese sentido.Por otro lado, los expertos afirman que la mayoría de esos votos son de los que suelen inclinarse por quien mande, excepto que tenga agravios claros y precisos contra él. En cuanto a los jóvenes, en las elecciones de 1992 el 60% votó por el Likud, y los partidos religiosos, y sólo un 40% por los laboristas y el Meretz. Los sondeos afirmaban que ayer estos votos estarían divididos al 50%, si acaso con una ligera preferencia para Simón Peres, a causa del asesinato de su predecesor, Isaac Rabin.

No era por casualidad que el actual jefe de Gobierno subrayara en todos sus discursos electorales que su objetivo es hacer la paz "para asegurar el porvenir de las jóvenes generaciones". Por su parte, Netanyahu recordaba que él representa a la juventud. ¿Acaso no tiene 26 años menos que Peres?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 1996