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El castellano como arma sindical

Los Mossos d'Esquadra se niegan a usar el catalán en protesta por la "imposición" de los nuevos horarios

Los cuatro sindicatos con representación en los Mossos d'Esquadra, la policía de la Generalitat de Cataluña, han adoptado una sorprendente decisión: recomendar a los agentes autonómicos que atiendan a los ciudadanos y se relacionen con sus superiores y con los jueces exclusivamente en castellano.La novedosa iniciativa tiene su origen en el conflicto que desde hace meses enfrenta a los cuatro sindicatos (SAP, UPC, APAC y SUME) con la cúpula del Departamento de Gobernación por los nuevos horarios de trabajo y la nueva jornada laboral, que deben entrar en vigor el próximo día 29. Según los sindicalistas, los nuevos horarios recortan y suprimen algunos de los privilegios firmados en 1989 entre las dos partes, "El nuevo cuadrante de horarios está copiado del de la Ertzaintza, pero sin sus ventajas económicas. Sólo han copiado lo malo", señalan.

Los sindicatos califican la actitud del Departamento de Gobernación de "dictatorial", porque se niega a negociar y porque impone el estatuto profesional sin diálogo". Por ello, las cuatro centrales, con un inédito sentido de la estrategia sindical, decidieron en asamblea conjunta recomendar a los 2.398 policías autonómicos que usen solamente el castellano en sus escritos y en sus conversaciones profesionales.

La polémica sobre la situación del castellano en Cataluña se ha ido evaporando en los últimos tiempos, particularmente tras los vendavales que trajeron los resultados de las elecciones generales del 3 de marzo. La necesidad que tiene el PP de los 16 votos de CiU para gobernar contribuyó a cerrar con siete llaves la caja de los truenos lingüísticos. Pero la polémica entre el catalán y el castellano es recurrente en determinados sectores sociales, sobre todo de fuera de Cataluña. Cualquier acción que tenga que ver con la lengua tiene el eco y la amplificación asegurados. Por ello, Xavier Pomés, consejero de Gobernación, y Xavier Martorell, director de Seguridad Ciudadana, de quien dependen los 2.398 mossos, están pillados. Si reprimen las comunicaciones en castellano, incumplen la Constitución y el Estatuto de Cataluña, que garantizan el uso de las dos lenguas por un igual. Si no las reprimen, dan alas a una acción-sindical que por una parte tiene la audiencia de los medios de comunicación garantizada por lo imaginativo y atrevido de su propuesta, y por otra, el apoyo de sectores sociales interesados en, sacar tajada de la polémica.

Paradojas de la vida, la opción a favor del castellano la formulan cuatro sindicatos que se dicen nacionalistas, unos más que otros, pero los cuatro al fin; es decir, partidarios por principio y a machamartillo del catalán, y en consecuencia, contrarios a la utilización del castellano en su vida profesional. Un representante sindical de los mossos reconocía ayer haberse tragado un enorme sapo por la decisión de apostar por el castellano como arma sindical.

Mientras tanto, el Departamento de Gobernación ha empezado a tomar medidas, si se hace caso de los sindicatos. Miquel Saperas, del sindicato, UPC, y Xavier Llopart, del SAP acusaron ayer al director de Seguridad Ciudadana, Xavier Martorell, de ordenar a los jefes de sala de las brigadas de los Mossos d'Esquadra que anoten el número de todos los agentes que sigan la consigna sindical de preferir el castellano al catalán. Un portavoz de Gobernación negó que ese dato fuera cierto. "No se ha dado ninguna orden escrita al respecto", señaló.

Los sindicatos consideran una "coacción intolerable" esta decisión de controlarles, y han encargado a sus abogados la redacción de una denuncia judicial por coacciones, "cuyo objetivo es impedir el derecho al uso del castellano, reconocido por el Estatuto y por la Constitución".

Si el Departamento de Gobernación accede a reanudar el diálogo y frena la aplicación de los nuevos horarios, volverá la calma, aseguran los sindicatos. Mientras, el departamento se niega a efectuar más comentarios sobre una acción sindical que califica de "anecdótica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de mayo de 1996