El Papa critica en Eslovenia, ante 100.000 fieles, la violencia comunista

Unas 100.000 personas asistieron en la mañana de ayer a la primera misa al aire libre oficiada por el Papa en Eslovenia, adonde llegó el viernes por la tarde en su 7lº viaje pastoral. A primera hora de la mañana, Juan Pablo II recibió la visita de un centenar de escolares, de entre 4 y 12 años, que le felicitaron por su 76 cumpleaños. Horas después, en el hipódromo de Stozice, cerca de Liubliana, el Pontífice felicitó a los eslovenos por su independencia, conseguida hace cinco años, de la antigua Yugoslavia y del régimen comunista, al que dedicó una de sus críticas."¿Cómo podremos olvidar la violenta revolución comunista?", se preguntó el Pontífice, quien resumió aquella etapa con palabras como las siguientes: "Al sufrimiento causado por la ocupación extranjera se añadía el azote de la guerra civil, en la que cada hermano levantaba su brazo contra otro hermano".

El Vaticano fue uno de los primeros Estados en reconocer la independencia de Eslovenia tras su breve guerra, en 1991, contra el Ejército yugoslavo, liderado por los serbios.

Las críticas no se circunscribieron a la etapa comunista. En su homilía, Juan Pablo Il advirtió a los eslovenos para que no sustituyan el comunismo por un "desenfrenado capitalismo".

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