EL ALCALDE Y UN ROMEO
Un joven de Ponferrada ha estado a punto de ser detenido por la Policía Municipal. Los únicos delitos del chaval: los lógicos derivados del amor en la edad del acné y la primavera. Ismael Álvarez, alcalde de Ponferrada, a plena luz del día se dirigía en su vehículo oficial con chófer y policía municipal a la inauguración de una clínica privada. En ese momento, el edil vio descolgarse por la ventana del primer piso de un céntrico edificio a un chaval. La tez pálida y la cara desencajada del joven que pretendía huir a toda prisa hizo sospechar al alcalde que se trataba de un ladrón que tras cometer su fechoría intentaba escapar impune. Nada más lejos de la verdad. En ese momento nadie cruzaba la calle, el horizonte estaba despejado, pero el alcalde de la ciudad en un arrebato de celo profesional, con decisión, mandó parar el coche. Tras el acostumbrado interrogatorio policial, el joven confesó. Inocente sin duda de lo que le imputaban en principio las fuerzas del orden, el chaval, que prefiere guardar su identidad en el anonimato, había sido sorprendido en pleno cortejo, entre arrumacos, por la madre de la joven a la que ama, y ante el dilema de dar explicaciones incómodas o no darlas, optó por lo segundo, deslizándose por una de las ventanas de la casa.-


























































