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Transición en Chechenia

La muerte del líder checheno, Dzhojar Dudáiev, el rebelde cuyo ejército guerrillero ha mantenido a las fuerzas rusas acorraladas durante 16 meses, puede provocar a sus partidarios a intensificar sus ataques. Pero el presidente ruso, Borís Yeltsin, cuyo proclamado deseo de paz todavía tiene que ser respaldado por los hechos, debería aprovechar este suceso como una nueva oportunidad para intentar las negociaciones. Dudáiev, de 52 años, nació el año de la deportación forzosa del pueblo checheno por Stalin, una brutal evacuación a Asia central que mató a cientos de miles de chechenos, incluidos su padre y su hermano. ( ... ) Su vicepresidente ha tomado ahora su lugar con la promesa de seguir luchando. ( ... )Los incesantes ataques de la aviación y la artillería rusas, sobre todo contra los civiles, han causado la muerte a 35.000 personas. Chechenia, Grozni, su capital, y su economía están prácticamente destruidas. Los contendientes deberían llegar a un alto el fuego y negociar el fin de la guerra. Nadie puede vaticinar si la muerte de Dudáiev desanimará a los luchadores chechenos y provocará luchas internas de facciones o si quizá les dará energía para llevar a cabo ataques terroristas en Moscú y otras ciudades rusas. Lo que puede decirse es que Borís Yeltsin, que tildó a Dudáiev de bandido con el que nunca negociaría, tiene ahora una nueva oportunidad para ofrecer conversaciones de paz.

, 26 de abril

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