El jefe militar de Paraguay se rebela tras ser destituido

El poderoso jefe del Ejército de Paraguay, general Lino César Oviedo, apoyado por mandos que le son leales, se declaró anoche en rebeldía contra el presidente constitucional de Paraguay, Juan Carlos Wasmosy, según fuentes de la Embajada de Estados Unidos en Asunción. El militar, cuyo apoyo a Wasmosy fue decisivo para la victoria del empresario en las últimas elecciones generales, no aceptó su pase a retiro y se amotinó pidiendo la renuncia del presidente, sin importarle que éste sea también Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.Un comunicado del Departamento de Estado norteamericano, leído a las emisoras de radio por Mark Jacobs, portavoz de la Embajada de Estados Unidos, señaló que el general, quien nunca ocultó sus ambiciones presidenciales como representante del gubernamental Partido Colorado en las elecciones de 1998, no acató la decisión del presidente y que ese hecho "representa un desafío al orden constitucional en el Paraguay y va en contra de las normas democráticas aceptadas por los Gobiernos del hemisferio".

"El Gobierno de EE UU ve con preocupación esta amenaza contra la democracia en el Paraguay. El general Oviedo debería dimitir tal como se le ordena, y el control civil sobre todas las unidades del Ejército paraguayo debe restablecerse de inmediato", agrega el documento. "Cualquier otra acción sería totalmente inaceptable y se encontrará con la respuesta adecuada de la comunidad internacional. Seguiremos monitoreando la situación en Paraguay y seguiremos consultando con nuestros amigos de la OEA (Organización de Estados Americanos) y revisaremos la gama completa de acciones necesarias", advirtió.

Concentración en Asunción

Previamente al órdago lanzado por el polémico general, cuyas prepotencia ha sido siempre mucha, Humberto Rubin, director de la popular Radio Nanduti, había advertido sobre el pase a retiro del influyente militar, cuyas actividades políticas a pesar de la prohibición de la Constitución y las leyes irritaron a la oposición en los últimos tres años. Grupos de partidarios del general, con gritos de "cortaremos la cabeza de Wasmosy", se concentraban anoche en el linódromo, parque construido por el militar para efectuar desfiles, muy cerca del cuartel del Primer Cuerpo del Ejército, a la entrada de la capital paraguaya.Las desavenencias entre el general Oviedo, quien en 1989 participó activamente en el derrocamiento del dictador Alfredo Stroessner, y el presidente Wasmosy han sido frecuentes y fuentes políticas comentaron en privado las dificultades del presidente para embridar al ambicioso y y excéntrico militar, quien el pasado año se disfrazó de Julio César en un carnaval. El general golpista no viaja solo. Ya en 1994 logró la salida de puestos de influencia de militares que le eran adversos y colocó a sus amigos. Doce generales, un vicealmirante, dos coroneles y un capitán de navío fueron relevados por orden del jefe del Ejecutivo. Wasmosy aceptó las renuncias pedidas por Oviedo pues éste le sacó de un apuro en las elecciones generales de 1993: cuando Luis María Argaña, líder de una facción del Partido Colorado denunció pucherazo en beneficio de Wasninosy, el general Oviedo movilizó al Ejército y Juan Carlos Wasmosy fue elegido presidente.

Aunque aquellos cambios fueron formalmente dispuestos por Wasmosy, fue el general quien los decidió. Aquellos cambios, denunció entonces el diputado por el Encuentro Nacional, Luis Alberto Mauro, no hicieron sino fortalecer a Oviedo, de quien dijo "es un oficial que se destaca por el atropello sistemático de la Constitución y las leyes". Guillermo Caballero Vargas candidato a presidente por ese partido, tercera fuerza nacional, advirtió entonces que la consolidación de Oviedo como único hombre fuerte del Ejército "preocupa a la clase política".

Oviedo es un hombre de origen humilde nacido en la localidad Juan de Mena, que logró reunir una gran cuota de poder impensable en democracia gracias a su habilidad política, al carisma conseguido al haber estudiado en Alemania, timbre de honor en un ejército que conserva una mentalidad prusiana, a los favores que dispensó a su arma, la caballería, y al papel que jugó en el derrocamiento de Stroessner, ahora exiliado en Brasilia. Oviedo fue el hombre que, por orden del general Andrés Rodríguez, consuegro del dictador, atropelló con un tanque el búnker donde se ocultaba éste para obligarle a la rendición.

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