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Los hermanos Menéndez, condenados a cadena perpetua

Erik y Lyle Menéndez, de 28 y 25 años de edad, los hermanos que fueron declarados culpables de haber dado muerte a sus padres, no serán ejecutados, pero pasarán el resto de sus vidas en la cárcel. El mismo jurado que emitió el veredicto de culpabilidad en marzo decidió ayer que la pena de muerte era un castigo excesivo para los jóvenes y recomendó una condena de cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. El juez Stanley Weisberg, del Tribunal Superior de Van Nuys, en Los Angeles, adoptará formalmente la decisión el 2 de julio.Los abogados de los Menéndez se mostraron muy satisfechos por el fallo: "Lyle se encuentra aliviado, porque quiere vivir. No puedo decir que esté contento, porque la cadena perpetua no es algo que uno esté deseando, pero está aliviado de que sea vida y no muerte", señaló Charlie Gessler, abogado del mayor de los hermanos.

Lyle y Erik Menéndez superaron un primer juicio porque los miembros del jurado no pudieron ponerse de acuerdo sobre su culpabilidad. En el segundo juicio, fueron declarados culpables del asesinato de sus padres sin que sirvieran los argumentos de la defensa de que lo hicieron después de años y años de malos tratos psicológicos y fisicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de abril de 1996