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El trágico sueño de Jessica Dubroff

Una tormenta acaba con la vida de la niña que pretendía ser la piloto mas joven que cruza todo EE UU

Una tormenta sobre Wyoming interrumpió trágicamente el sueño de Jessica Dubroff de convertirse, con siete años de edad, en la piloto más joven que cruza Estados Unidos y en la primera que conduce al presidente Bill Clinton en un vuelo sobre el Capitolio.El avión pilotado por la jovencísima aviadora se estrelló ayer en la ciudad de Cheyenne (Estado de Wyoming), un día después de haber iniciado en San Francisco (California) su viaje hacia la capital federal, Washington. Tanto la niña como sus dos acompañantes, su padre y su instructor, murieron en el accidente.

La noticia conmovió a un país que había compartido las ilusiones de Jessica cuando el miércoles, vestida con su cazadora y su gorrita de piloto, abordó, después de una meticulosa revisión el avión, de un solo motor, Cessna Cardinal 177, con el que pensaba más en divertirse que en hacer historia en el mundo de la aviación.

"Sé que puedo hacerlo, y va a ser muy divertido", decía Jessica poco antes de comenzar su aventura. "Lo hago por el gusto de volar, aunque también me interesa el récord".

El récord, en realidad, no contaba demasiado porque el Libro Guinness había dejado ya de reconocer la marca de los más jóvenes pilotos precisamente para no estimular una competición tan peligrosa.

Las razones del accidente no han sido todavía formalmente determinadas, aunque extraoficialmente se atribuye al mal tiempo reinante en Cheyenne en el momento que la niña despegó para cubrir su segunda etapa del viaje.

La tragedia, sorprendió a la madre de Jessica, Lisa Blair Hathaway, quien confesó que había dormido tranquila desde que su hija salió de San Francisco porque, según ella, "manejaba un avión con la misma naturalidad que una bicicleta".

Ni Lisa ni su marido, Lloyd Dubroff, que viajaba en el asiento trasero de la avioneta, habían querido frustrar los sueños de piloto de la niña porque eso era para ella "el alma de su vida", según ha manifestado la madre. El padre consideraba la aviación una buena afición porque le servía a Jessica para aprender matemáticas, física, geografía y meteorología.

"Esto me ha hecho sentirme verdaderamente como un padre. Yo siempre he pensado que ser padre significa enseñar cosas. Ahora siento que estoy enseñándole cosas a mi hija y la estoy exponiendo a apasionantes experiencias", había declarado el padre cuando salió de San Francisco.

En la dramática enseñanza de este vuelo sin retorno, Lloyd Dubroff, de 57 años, había gastado 15.000 dólares (unos 1,8 millones de pesetas), sin contar los 1.300 que empleó en la fabricación de gorras, que repartió entre los amigos para hacer publicidad sobre la aventura de Jessica.

Este caso ha abierto inmediatamente una polémica sobre las medidas de seguridad en la aviación civil. La agencia gubernamental que controla esa actividad, la TAA, ha responsabilizado al instructor de la niña, Joe Reid, del accidente que ha acabado con su vida.

"La posición de la FAA", declaró su portavoz, Mitch Baker, "es que la persona legalmente responsable del avión tiene que ser el instructor. No podemos tolerar una situación en la que una persona sin licencia pilote un avión".

Aunque en Estados Unidos no existe una edad límite para tomar lecciones de aviación, está prohibido el pilotaje de un vuelo en solitario antes de los . 16 años, y no se permite obtener una licencia hasta los 17 años.

El último récord anotado por el Libro Guinness es el de Rachel Carter, de California, que cruzó el continente cuando tenía nueve años de edad. Jessica Dubroff subió por primera vez a un avión como regalo de su sexto cumpleaños. El pasado mes de noviembre comenzó a recibir clases, y desde entonces había cubierto cerca de 40 horas de vuelo y había hecho medio centenar de despegues y aterrizajes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de abril de 1996