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Guadarrama y Getafe quieren expulsar a sus chabolistas

Los ayuntamientos de Getafe y de Guadarrama han abierto sendos frentes para acabar con los asentamientos chabolistas que existen en sus términos municipales.El Consistorio de Getafe ha anunciado que solicitará a la Consejería de Política Territorial la adopción de medidas urgentes para erradicar el núcleo de infraviviendas localizado en los límites con el distrito madrileño de Villaverde, junto a la M-40.

En Guadarrama, el Ayuntamiento ha comenzado el procedimiento administrativo para desalojar -es el segundo intento desde el pasado verano- a más de un centenar de gitanos de origen portugués que ocupan desde hace más de diez años una pradera de propiedad particular.

La propuesta de la Concejalía de Urbanismo de Getafe se discutirá en el próximo pleno. Fuentes municipales manifestaron su preocupación por la "proliferación creciente de asentamientos chabolistas en la zona y su correspondiente carga de marginación social". "Son imprescindibles medidas urbanísticas y sociales por parte de los organismos competentes, pues los efectos negativos de estos asentamientos en el orden social se hacen sentir tanto en la zona sur de Madrid como en Getafe", dijo su alcalde, Pedro Castro.

En la misma línea, el Ayuntamiento ha manifestado su preocupación por el asentamiento irregular de industrias instaladas en suelo rústico a la altura del polígono de Los Olivos.

Por otro lado, en Guadarrama, el Ayuntamiento argumentó en el expediente instruido para el desalojo de los chabolistas, dedicados a la compraventa de chatarra, "infracción urbanística" e incumplimiento de las normas higiéntico-sanitarias", puesto que los pobladores carecen de agua y energía eléctrica.

El pasado verano, el dueño de los terrenos consiguió que los gitanos desalojaran esta pradera a cambio de una compensación económica. El anterior expediente de desalojo, tramitado en 1993, fue declarado nulo por la Audiencia de Madrid, por defectos de forma en la notificación a los afectados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 1996