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Cuatro candidatos al Colegio de Médicos exigen más urnas para que suba el voto

El objetivo es pulverizar el mínimo histórico de hace cuatro años, cuando sólo un 13% de Ios 26.000 médicos de la región acudió a las urnas para elegir Presidente del Colegio de Médicos de Madrid. Los representantes de cuatro candidaturas -todas las que aspiran a derrocar a Javier Matos, que rige el colegio desde hace 16 años-, pidieron las máximas facilidades para que los médicos voten sin necesidad de soltar el fonendoscopio. Por ello reclamaron ayer mas urnas en hospitales más alejados de la ciudad o en centros de salud. En el colegio pidieron "más papeles" para sostener tales peticiones.

El catedrático de Medicina Legal Vicente Moya, el traumatólogo Luis Munuera, el generalista Juan Antonio Salcedo y el ginecólogo José Zamarriego encabezan las cuatro candidaturas que aspiran a que sus compañeros voten masiva . mente el próximo jueves 18 de abril, pese a que, para las cuestiones de campaña, haya siete días muertos de por rnedio las vacaciones de Semana Santa.A los cuatro, al menos sobre el papel, les une su interés en generar una revista científica de calidad -"el órgano de expresión de todo un Colegio de Médicos de Madrid no puede seguir siendo una vergonzosa hoja parroquial", explica en su ideario la candidatura Cajal, presidida por Munuera-, y por formar permanentemente a los médicos en el colegio, además de abrir la sede a todas las sociedades científicas.Abrió el fuego por el voto el ginecólogo Zamarriego, quien el pasado miércoles presentó un escrito en el registro del colegio médico más importante de España (25.500 asociados ahora, 26.000 hace cuatro años) y muy oneroso para los facultativos. En 1992, los asociados pagaban 1.300 pesetas al mes. En cuatro anos casi se ha multiplicado por cuatro: la cuota es de 4.500 pesetas mensuales.

Hospitales de referencia

Ante las elecciones del próximo 18 de abril, el ginecólogo pidió, en nombre de su candidatura, urnas en los hospitales de referencia (principales) de las 11 áreas sanitarias en las que está dividida la región, y que los médicos internos y residentes (en formación) voten en los centros donde se están entrenando. Ambas peticiones coinciden con la de la candidatura de Juan Antonio Salcedo, vinculada a quienes defienden el modelo de sanidad pública.Ambas listas quieren que los médicos de los hospitales de Alcalá de Henares (250 facultativos, según Salcedo), Leganés (250), Getafe (300) y complejo de Móstoles-Alcorcón (260) voten en casa y no tengan que acudir a la sede colegial, en pleno centro.Zamarriego, que incluye un militar en su lista, solicita urnas en los cuatro hospitales que dependen de centros de Defensa y en los ambulatorios con más de cincuenta médicos. "Alegan que no hay infraestructura", dice Zamarriego, "y estoy dispuesto a poner las urnas yo". Fuentes de la candidatura progresista de Salcedo denuncian: "¿Por qué se discrimina a los médicos a la hora del acceso al voto?", y ofrecen datos: los 6.000 facultativos. de los hospitales del casco urbano de Madrid pueden votar sin moverse. Los otros (incluidos los médicos de pueblo y los 3.400 que trabajan en ambulatorios y centros de sa lud, fuera de los hospitales) han de votar en el colegio.

Candidatura Cajal

La única lista bautizada, la candidatura Cajal -llamada así por el científico Santiago Ramón y Cajal, "por su espíritu solidario", ya que llevan un miembro en la lista vinculado a una organización no gubernarnental-, y la de Vicente Moya, catedrático en Medicina Legal, pidieron básicamente lo mismo al colegio el pasado viernes. En la sede de la calle de Santa Isabel se proclamaron las cinco candidaturas, incluida la del presidente, Javier Matos, y se pidieron, para aceptar tales exigencias, "más documentos".

Los aspirantes quieren una auditoría

Las cuatro candidaturas (la de Juan Antonio Salcedo, miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, la del catedrático Vicente Moya, la progresista-europeista candidatura Cajal y la de José Zamarriego) han incluido en su programa una auditoría de las cuentas del colegio, con el objeto de bajar las cuotas después.

La deuda reconocida por Javier Matos, el presidente, es de 2.000 millones. "Son los gastos por la rehabilitación de una sede que ni siquiera es del colegio", aseguran en la FADSP.

Los problemas de la institución debutaron con un laudo de 1993 por el que debía de pagar 463 millones a una empresa. Aquel año, la hermana mayor, la Organización Médica Colegial, intervino las cuentas por impago de 300 millones.

En 1994, una juez decretó el embargo por la deuda de ' la empresa y, según el Sindicato Médico de Madrid, cuando acudió la justicia, no había dinero en las arcas.

16 años una deuda

Javier Matos Aguilar, de 71 años, sigue examinando niños en su consulta privada tras jubilarse de su plaza de pediatra en el hospital Gregorio Marañón. Lleva 16 a os como presidente del colegio más importante de España, y, en las últimas elecciones, los médicos jubilados le dieron la victoria. Ofrece nombres nuevos en su lista, "hay que renovar la savia"', dice Matos. Entre ellos, el traumatólogo Guillermo Sierra, vicepresidente de la Organización Médica Colegial (OMC), y José Sacristán, tesorero de la OMC. Representa una opción conservadora.

Se considera obligado a "seguir pagando la deuda" del colegio -está en un momento "inmejorable", dice-, que ahora alcanza los 2.000 millones de pesetas. Partidario de la colegiación obligatoria, en su lista va un mesto (médico especialista sin título oficial y que no ha entrado por el sistema MIR).

Mejoras laborales y menos paro

Vicente Moya Pueyo, de 62 años, catedrático de Medicina Legal y Toxicología de la Complutense y decano de la Facultad de Medicina, encabeza una candidatura que no quiere identificarse con partido alguno, pero que cuenta con dos miembros del Sindicato Médico de Madrid.

La candidatura anuncia que exigirá a la Administración controlar el registro de médicos especialistas, ahora en manos de Sanidad; la catalogación de todos los puestos de trabajo y la mejora laboral de los doctores que tienen contrato temporal en la sanidad pública. También la aplicación de la ley de salud laboral" para disminuir el paro.

Moya promete un asesoramiento judicial y profesional abierto las 24 horas y cuatro tarifas en la cuota colegial, además de una comisión de control y vigilancia del intrusismo, punto que también propugna la Candidatura Cajal.

Cajal y el modelo inglés

L. A., Luis, Munuera Martínez, catedrático y jefe de Traumatología y Ortopedia del hospital La Paz, con 60 años, encabeza la Candidatura Cajal, que reúne a un grupo de médicos progresistas que quieren impulsar desde Madrid una profunda renovación de los colegios médicos españoles. Piden una ley específica para la colegiación y que permita integrar a las sociedades científicas. Proponen una colegiación por especialidades de ámbito territorial.

La Candidatura Cajal apuesta por la formación continuada en los colegios para que sea reconocida por la Administración. Busca un órgano de expresión basado en el que tienen sus colegas británicos, el British Medical Journal. Figuran en la candidatura Manuel Evangelista, que se jubiló como jefe de Economía y Sociología Sanitaria de la Escuela Nacional de Salud, y José Manuel Freire, asesor internacional de Sanidad.

Sanidad pública y colegiación libre

Un médico de un centro de salud de Vallecas, que no llega a los 50 años y miembro de la progresista Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), encabeza una candidatura "por un colegio libre y democrático". Consideran que el colegio "ha vivido a espaldas de la sociedad".

Quieren una colegiación voluntaria y que se bajen paulatinamente las cuotas. Quieren que las sociedades científicas tengan un lugar en la sede y se editará una revista "científica de calidad", además de ofrecerse formación continuada. Esta candidatura -que incluye dos mujeres en su ejecutiva y tres médicos de atención primaria- promete que exigirá la ampliación de la convocatoria MIR y que investigará los problemas de salud de la región. Busca que toda la población tenga acceso a los centros de salud en vez de a los ambulatorios.

Servicios y control obligatorio

José Zamarriego Crespo, de 63 años, madrileño, ginecólogo de la maternidad Santa Cristina, presume de tener en su candidatura médicos de todas las edades. Las palabras "plural" y "profesional" se le escapan en su discurso. Incluso participa un médico militar -Mario Martínez, jefe de Medicina Interna del hospital del Aire- por primera vez en la historia, según José Zamarriego.

"Pretendemos reordenar el colegio para convertirlo en una especie de empresa de servicios para los profesionales", dice Zamarriego, que promete programación cultural y de ocio y asesoría jurídica para todos los colegiados. En su programa, una auditoría obligatoria al final de cada mandato, limitación de los mandatos a dos, presencia del colegio en los tribunales profesionales y actualización periódica de los emolumentos en las aseguradoras privadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de marzo de 1996

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