Una grúa acaba con 70 años de lotería en la Puerta del Sol

La pajarita voló ayer de la Puerta del Sol. Diez minutos bastaron para que una grúa desmoronara 70 años de trabajo, y el quiosco de una de las administraciones de lotería más emblemáticas y visitadas de la ciudad, La Pajarita. Hacía cuatro años y medio que la lotera María Luisa Juste, de 84 años, tuvo que abandonar su local, situado en el número 6 de la Puerta del Sol, que fue declarado en ruina. El concejal del distrito Centro Ángel Matanzo le permitió montar un chiringuito en plena calle hasta que terminara la rehabilitación del edificio. Ayer finalizó el permiso.

Acompañada de su hermana María Teresa, su sobrina Sonsoles Gascón, Feli, una de sus fieles dependientas, y decenas de curiosos; María Luisa contemplaba emocionada cómo una grua alzaba y se llevaba en el pico su negocio. Diez minutos y la cabina, de 2.000 kilos de peso y por la que pagaba a la empresa 50.000 pesetas de alquiler, ya estaba camino de su último destino: un almacen de la localidad de Meco.Sin perder la compostura, la propietaria decía: "Es muy duro, pero mi vida no se acaba aquí. No quiero ser pesimista porque hay que vivir, que son dos días". Sin perder tiempo, María Luisa ya ha iniciado los trámites para alquilar uno de los locales del inmueble situado en el número seis de la Puerta del Sol, el mismo edificio donde hasta hace cuatro años y medio tenía instalado su despacho de lotería. El local fue declarado en ruina. Y el entonces concejal del distrito Centro, Ángel Matanzo, dejó que La Pajarita se posara en un quiosco, próximo al lugar de donde parte el kilómetro cero. El permiso municipal remitió ayer, y la lotera ha tenido que suspender "de momento" la venta de décimos.

Una señora., de paso por Madrid camino de Irún, se acercó ayer maleta en mano, hasta el puesto de lotería en busca de un billete de la suerte millonaria. La fama de La Pajarita no viene avalada por el azar, pero sí por las cifras: en ocho ocasiones ha dado el gordo de Navidad. El último lo repartió en 1991 entre los trabajadores del Ayuntamiento y del desaparecido Galerías Preciados.

Tampoco la sobrina, Sonsoles Gascón, se desanimaba. "Nos ha dado mucha pena que se llevaran el quiosco, porque es el pan nuestro de cada día. De todas formas, pronto volveremos a abrir. Aunque no sabemos dónde", explicaba esta mujer, con aparente tranquilidad, ante un café con leche. En la calle, los vecinos de la puerta del Sol se solidarizaron con las loteras. Alrededor de 3.000 firmas, contrarias al cierre del despacho, acompañarán a partir de ahora a estas mujeres. "Ha sido muy emocionante recibir el calor de la gente. Pero volveremos a abrir muy pronto, aquí o en cualquier otro sitio. Tenemos que encontrar un local, preferentemente en la Puerta del Sol, donde hemos vivido toda la vida. En fin, tenemos que pensar en positivo", señalaba Sonsoles Gascón.

Un vendedor. de periódicos decía ayer: "Desde hoy, a la puerta del Sol le falta algo...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de marzo de 1996.