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Emilio Aragón rememora la época dorada del mayor espectáculo del mundo

La idea M Circo del Arte, una carpa coqueta, azul y blanca, bajo la que los Aragón pretenden memorar la época dorada del circo, cuando o había tele y ni tan siquiera el cine hacía sombra al mayor espectáculo del mundo, surgió en una conversación de sobremesa familiar. Y es una empresa familiar. Emilio Aragón dirige el espectáculo en el que Emilio Aragón padre, Miliki, es el díscolo alumno de la escuela de artes escénicas de su hija, Rita, Irasema, rodeados de un decorado ideado por la benjamina, Amparo.

Ambos Emilio cogieron las male tas hace dos años y recorrieron Europa comprobando que el circo como el espectáculo romántico basado en la comedia del arte, sin fieras ni apoteósicos ¡más difícil todavía! está renaciendo, según contaron ufanos los responsables de Pantomima, SA, la empresa responsable de poner en marcha el Circo del Arte, en la presentación de su criatura.El recién nacido ocupa una extensión de 5.000 metros cuadrados y arrastra consigo a un centenar de personas, entre ellos 48 artistas y los 15 integrantes de la orquesta que interpreta en directo la música de Milikito y su hermana, vestidos con los uniformes de los dragones del regimiento de Philip Astley, el creador de la pista redonda. La carpa central tiene un aforo de 1.500 localidades.

El centro de operaciones de la familia Aragón será Alcalá. La carpa acogió el jueves a los primeros niños, a los que sus padres decían arrobados, recordando su infancia, "¡mira, Miliki!".

Los niños madrileños podrán acompañar a sus. padres hasta el próximo domingo. Al' día siguiente, la compañía inicia la gira de este año, que recalará en Madrid capital en septiembre. Miliki saldrá con su nariz de payaso, pero sin la túnica roja ni la gallina turuleta. Su número, en el que su hija intenta enseñarle a interpretar a Don Juan Tenorio, incluye chistes políticos en verso.

Él es sólo uno de los payasos. Claudio, el inteligente carablanca; Suso, el mimo de la maleta llena de humo, y Mané, el mozo que igual limpia boñigas que cuelga del trapecio, comparten pista con números de ballet, equilibristas, una troupe de balancín ruso y los caballos entrenados por Alvaro Domecq.

Este "agasajo para llenar de felicidad los últimos años de un payaso", como lo definió emocionado Miliki al terminar la función, es un circo donde no se ve el sudor.Circo dell Arte, recinto ferial de Alcalá de Henares. Sábado, a las 18.30 y 21.30; domingo, a las 12.00 y 19.00. Entre 900 y 1.900 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de marzo de 1996

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