NUEVO MAPA POLÍTICO

Un sector del PP catalán aplaude la oportunidad de entenderse con CiU

"La izquierda ha tenido que comprender a Cataluña por necesidad de aritmética parlamentaria y la derecha se encuentra ahora con que va a tener que hacer lo mismo". La contundente observación no corresponde a ningún nacionalista de CiU, sino a un dirigente catalán del PP.Si para Aleix Vidal-Quadras y su sector se abre una etapa de sacrificios políticos, el otro componente del PP catalán cree que no hay mal que por bien no venga y que hay que afrontar desde un Gobierno presidido por José María Aznar el definitivo desarrollo de la España de las autonomías.

"Tenemos programa para hacerlo", explican, "y ahora se trata de sentarse, negociar con calma y seriedad y entender el hecho diferencial de Cataluña", aunque algunos lo hagan por convencimiento y otros porque no tienen más remedio.

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El propio Aznar, que en algunos momentos se mostró muy crítico con la aplicación de la ley de Normalización Lingüística, prefirió ayer ante los micrófonos de la cadena Cope destacar otra parte de la realidad. "Somos partidarios de la ley", dijo, y de que "un niño que estudia en las escuelas catalanas sepa hablar correctamente el catalán y el castellano", criterio que, según la Generalitat, es el que justifica la "inmersión" en lengua catalana de los niños castellanohablantes.

Dos almas

En la Junta Directiva Nacional pidieron la palabra varios dirigentes y diputados catalanes, aunque finalmente sólo hablaron Vidal-Quadras y Josep María Trias de Bes. El primero hizo una autocrítica por los resultados en Cataluña, donde el PP se ha quedado con los ocho escaños que tenía y apenas ha logrado subir un punto en porcentaje de voto, pero subrayó que son varias las comunidades autónomas en las que no se ha llegado a los objetivos propuestos.Trias de Bes, cabeza de lista por Barcelona y fichaje estrella de la campaña, admitió también que los resultados no fueron buenos y se declaró optimista sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo con sus antiguos compañeros de CiU para garantizar la estabilidad del Gobierno.

Las dos "almas" del PP de Cataluña siguen vivas y mantienen sus diferencias de fondo, aunque los resultados obligan a relegar la estrategia de Vidal-Quadras. El veredicto del 3-M, según lo ven dirigentes del partido, es que el centro derecha español ni puede disputar la hegemonía a CiU y a Jordi Pujol ni puede poner en cuestión su modelo de autonomía para Cataluña.

A lo más que puede aspirar es a influir y matizar algunos aspectos, aspiración que parece más concorde con los planteamientos de catalanismo moderado y organizado en un partido de ámbito nacional que defienden Trias de Bes y, desde antes de la incorporación de este, Jorge Fernández Díaz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 06 de marzo de 1996.

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