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Política si, militancia, no

Los universitarios se movilizan por asuntos concretos y por la ONG, pero no creen en los partidos

Las numerosas movilizaciones de estudiantes a raíz del asesinato de Francisco Tomás y Valiente, junto con las recientes elecciones genérales, han devuelto a las aulas el debate sobre si los universitarios de hoy están politizados o no, y si dicho asesinato ha actuado como un aldabonazo sobre la actitud de unos jóvenes más bien considerados pasotas en política. EL PAS ha recorrido los campus de distintas universidades y del resultado puede apreciarse que, como en el resto de la sociedad, hay de todo. Estudiantes que militan en partidos, otros que se limitan a votar, otros que ni siquiera votan, y otros que entienden la participación y la militancia según códigos bien distintos a los que utilizan los carrozas que a menudo engrandecen su papel histórico aplicando la osada frase "en mis tiempos...".La militancia en ONGs y el voluntariado son los dos ejes principales de quienes llevan una vida activa fuera de las aulas. "Los universitarios no pasamos de la política, sí la entendemos en sentido amplio y no sólo como una cuestión de partidos y carnets, nos preocupa todo lo que sucede a nuestro alrededor, lo que es legal o ilegal, la economía, el tipo de sociedad en el que vivimos...". Así resume Pablo Rupérez, estudiante de Económicas del CEU de Madrid, una opinión común a muchos universitarios. "Estarnos cansados de que se nos tache de apolíticos. Estamos dispuestos a comprometernos, pero con una toma de postura menos convecional", añade.

Debate

La actualidad del tema hizo que la Universidad privada San Pablo-CEU de Madrid celebrara el pasado jueves un debate sobre La supuesta despolitización de los estudiantes. En él intervinieron el sociólogo Rafael López Pintor y, el economista, Eduardo Punset.Quedó palpable que hay decepción: "Hay baja afiliación a partidos y poco interés por las elecciones, pero cuando creemos en algo respondemos, como hemos demostrado en la manifestación de Madrid en protesta por el asesinato de Francisco Tomás y Valiente", dice Pablo.

Rafael López Pintor afirma que cuando la gente mayor habla de despolitización en la Universidad, "se está comparando con otras generaciones que vivíamos una Universidad muy pequeña, en un momento con fuertes corrientes de cambio". Y Eduardo Punset considera que la gran diferencia entre la actual generación de jóvenes y las anteriores "está en que la nuestra era una cultura heredada y la generación actual tiene una propia".

El abanico de la participación parte de la pasividad como en Sevilla -"aquí la gente está bastante paradita", afirma Gonzalo Angulo, delegado de CADUS (Consejo de Alumnos de la Universidad), "aunque los partidos políticos están intentando meterse en la Universidad", hasta la actividad de los de Valencia donde el pasado día 28, miles de estudiantes universitarios y de secundaria se sumaron a las masivas manifestaciones unitarias contra el proyecto de mapa escolar y en defensa de la enseñanza pública. Los jóvenes, por tanto, siguen protestando en la calle si una causa vale la pena.

Ricard Martínez, alumno de Derecho y vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Valencia, conoce bien el asunto: "Si tenemos en cuenta la participación en las elecciones estudiantiles, el interés por la política universitaria ha crecido, ya que ha subido en cinco puntos el nivel de afluencia a las urnas.

"Ahora hay más frialdad, antes había más conexión", entre estudiantes y, partidos, según el profesor Enrique Cabero, que a sus 29 años es vicerrector de atención al universitario en la Universidad de Salamanca y que encabezó a los líderes de los años ochenta. La desconexión "no es tanto de la política, de la ideología , porque ideología sigue habiendo, cuanto de los partidos políticos, como si éstos fueran algo lejano, ajeno, y por eso no están integrados". Una estudiante de Periodismo, Virginia Seguín, de la Universidad de Salamanca, afirma que "hay un sector que sí tiene en cuenta la política e incluso se implica, sobre todo, en la línea de PP e IU, y otros tiran hacia las ONGs", pero reconoce que hay una mayoría con el permanente yo paso como lema, "corno si la política no afectara a sus vidas"

En Galicia la reciente campaña electoral ha transcurrido entre la indiferencia de las aulas. Cuando se celebran comicios para elegir el claustro, la despreocupación es aún mayor: apenas participa el 10%. Pero tras el asesinato del ex-presidente del Tribunal Constitucional, cientos de estudiantes se concentraron en la plaza del Obradoiro. Mientras en las universidades catalanas, aunque el asesinato de Tomás y Valiente ha dolido, no ha surgido entre los estudiantes ningún movimiento espontáneo de repulsa hacia el terrorismo. "El terrorismo ha existido siempre, el de ETA y el de Estado", analiza David Rodríguez, de la Alternativa de Estudiantes Progresistas (AEP). Y prosigue: "Estamos muy metidos en el pacifismo, y ahí incluimos la lucha contra el terrorismo de ETA". Oriol Cisteró, del Bloque de Estudiantes Independentistas (BEI), añade que tal vez el que los estudiantes catalanes no hayan vivido tan de cerca el asesinato como los de Madrid ha contribuido a que no aparezca la protesta.

La omnipresencia de la violencia en su sociedad acota la discusión política entre los universitarios del País Vasco, pero en la mayoría de los centros sólo se mantienen los grupos en la órbita de KAS, principalmente el sindicato estudiantil Ilcasle Abertzaleak. "En participación política se da un suspenso general. Cero patatero", dice un alumno de Ingeniería Técnica. El escaso interés por lo público se ve en la alta abstención en las elecciones para los órganos universitarios. La participación media tan sólo llega al 30%.

En los centros con mayor exigencia académica la presencia de la política es nula. "La gente pasa porque se dedica sobre todo a sacar la carrera", dicen los miembros del consejo de estudiantes de la Escuela de Arquitectura de San Sebastián. Daniel Diez, de 22 años, universitario y militante de las Juventudes Socialistas, no cree que la política absorba demasiado. "Militar en un partido o pensar en la política no significa dedicarle todo tu tiempo", dice. "La Universidad debería ser un hervidero de ideas. El debate político tendría que estar en el ambiente"

Han elaborado esta información: Cruz Blanco, Susana Pérez de Pablos, Alicia Mederos, Adolf Beltrán, Teresa Cendrós, Ignacio Francia, Xosé Hermida y Eva Larrauri.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 1996