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Francia bloquea el acuerdo de libre comercio entre la UE y México

Los Quince no alcanzaron ayer un acuerdo para otorgar a la Comisión Europea un mandato de negociación con vistas a la firma de un acuerdo de zona de libre cambio con México. España, principal valedor de este acuerdo, no pudo superar las resistencias de Francia, que ve las negociaciones con recelo y defiende que la zona de libre cambio se instaure en dos fases. A la vista del desacuerdo entre los Quince, la presidencia italiana optó por aplazar la decisión al próximo Consejo de Ministros de Asuntos Generales, que se celebrará dentro de un mes.

España, que contó con el apoyo del Reino Unido, presentó una batería de argumentos en defensa de su tesis de instaurar con México una zona de libre cambio en una sola fase. El primer año de aplicación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México ha tenido consecuencias dramáticas para Europa, que ha visto cómo sus exportaciones a México han caído un 39%, mientras las de Estados Unidos sólo lo hicieron en un 1,4%, unos datos tan dispares que a juicio español excluyen por completo la posibilidad de que la pérdida de mercado de las empresas europeas se deba sólo a la crisis mexicana.Madrid entiende que la progresiva liberalización de las relaciones económicas entre los tres países norteamericanos afectarán negativamente también a las exportaciones europeas de servicios, especialmente en la construcción, finanzas y telecomunicaciones.

El ministro español, Carlos Westendorp, hizo ver a sus colegas también las crecientes dificultades que puede encontrar la inversión europea debido a la cláusula de "denegación de los beneficios del tratamiento regional", que permite a México no extender los beneficios del TLC a las empresas que no estén controladas por nacionales de los tres países firmantes del tratado. También advirtió que México tiene aún margen para subir sus aranceles, que se sitúan en el 10% de media y el GATT permite que puedan alcanzar entre el 25% y el 50%.Segundo comprador

Westendorp recordó también que México es el segundo comprador de productos europeos en el conjunto de América (acapara el 24%), que apenas el 1 % de su producción agrícola podría hacer la competencia a la agricultura europea y que ese país quiere que la instauración de una zona de libre cambio con Europea se haga de una sola vez.

Pero todos estos argumentos no sirvieron para modificar la posición francesa, que considera que aún no se ha estudiado en profundidad el impacto de un acuerdo de esta especie con México, y que no considera políticamente oportuno despertar los recelos de sus agricultores y su industria con un nuevo acuerdo comercial con un país de la potencia del mexicano.

La presidencia italiana no consiguió vender a ninguna de las partes enfrentadas la fórmula de compromiso que planteó ayer, que gozaba del apoyo de Alemania. El compromiso italiano proponía la realización de las conversaciones en dos fases, al estilo del acuerdo que se ha firmado con los países de Mercosur: una primera fase de preparación y una segunda ronda que daría paso, dentro de unos años, a la zona de libre cambio propiamente dicha.

La propuesta italiana tenía la virtud de que, una vez recibido el voto para abrir la primera fase, que debe ser por unanimidad del consejo de ministros, dejaría en manos de un comité conjunto (compuesto de lado europeo por representantes de los Estados miembros y de la Comisión) las deliberaciones sobre la apertura de la segunda negociación, cuyas decisiones ya no serían por unanimidad.

La balanza comercial entre la UE y México es claramente desfavorable para el país norteamericano, con un saldo adverso de 4.600 millones de dólares en 1993. España, de la que existen datos más recientes, redujo sus exportaciones a México de 180.000 a 120.000 millones entre 1994 y 1995.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 1996

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