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Obras Publicas amplía sin licencia el palacio protegido donde vivió Fabiola

El Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente (MOPTMA) amplía a marchas forzadas la cubierta de céntrico palacio de Zurbano que figura como protegido, es decir, exteriormente intocable, en los planos de la Gerencia Municipal de Urbanismo. Las obras carecen de licencia municipal y son ilegales, según la Junta de Chamberí. El MOPTMA lo reconoce, pero alega que amenazaba ruína. El palacio perteneció a la familia de la reina de Bélgica, Fabiola. José Antonio Alarilla, concejal de Chamberí, se apresta a paralizar las obras, anuncié a EL PAÍS.

La piqueta se cierne sobre la flamante cubierta, recién ampliada, del antiguo palacio de los Mora y Aragón enclavado al comienzo de la calle de Zurbano, junto a la calle de Génova. El inmueble pertenece al Ministerio de Obras Públicas. El techo ha sido revocado y extendido en centenares de metros cuadrados de cubierta nueva abovedada, con tejas lisas anaranjadas y nervaduras internas de madera noble.La superficie techada anterior era sensiblemente inferior a la que muestra ahora el edificio. El espacio ganado es de al menos un tercio de la que poseía inicialmente la cubierta, según José Vázquez, arquitecto responsable, y de hasta tres veces más, unos 800 metros cuadrados, según otras fuentes. La ejecución de las obras' corresponde a la empresa IsoluxLa nueva construccion es presumiblemente ilegal, en todo caso alegal, por carecer de la licencia municipal necesaria. Pese a tratarse de un edificio propiedad del Estado, tal legalización, es preceptiva, asegura Mariano García Bachiller, jefe de la sección de Obras de la Junta Municipal de Chamberí, en cuyo ámbito el palacio se encuentra. Además, la reforma se realiza en un inmueble calificado como protegido por las leyes municipales, según fuentes de la Gerencia de Urbanismo y técnicos de Chamberí.

La protección a la que el palacio de Zurbano se acoge es de nivel II. Funcionarios urbanísticos consultados explicaron que tal cláusula protectora impide la modificación exterior de todo edificio concernido por la protección a ese nivel. El de Zurbano no es una excepción.

La Junta fue informada

La Junta Municipal de Chamberí fue informada el 31 de octubre pasado de la modificación que con carácter de urgencia se desplegaba sobre el palacio; las obras comenzaron inmediatamente después, según fuentes del MOPTMA, que exhiben un documento informativo, probatorio de su notificación, cuyo registro de entrada data del 3 de noviembre pasado. El informe especifica que las obras se ejecutan "con carácter de urgencia, pendiente de obtención de licencia".

Lo extraño de este caso es que en el Negociado de Gestión de Obras de la Junta de Chamberí no existe constancia alguna del requerimiento de licencia para legalizar las obras. Tampoco hay registro alguno en la base informática de datos de Gerencia Municipal de Urbanismo, según dos testimonios.

José Vázquez, arquitecto del MOPTMA que dirige la reforma del palacio, dijo a este diario que las obras obedecieron al apremio por atajar la ruina de la parte superior del palacio, producida por unas lluvias torrenciales que descargaron sobre Madrid la pasada primavera, "El agua había erosionado tanto la cubierta que fue absolutamente necesario reconstruirla, cosa que hemos hecho con sumo cuidado", asegura.

El técnico añade que la modificación del techado comenzó en otoño. Indica, asimismo, que existía un riesgo cierto de desplome de las dependencias de servicio, caja de ascensores y otras instalaciones enclavadas en la parte superior del palacio, por lo que decidieron notificarlo a la Junta de Chamberí y acometer con toda urgencia las obras. Fuentes municipales sitúan el inicio de las obras mucho antes de lo que Vázquez dice y se preguntan por que razón las autoridades de Obras Públicas no solicitaron la legalización correspondiente mediante licencia. "No es normal esquivar la legalización", comenta una funcionaria municipal.

José Antonio García Alarilla, concejal del distrito de Chamberí, anunció a este diario que se dispone a ordenar la paralización inmediata de las obras, habida cuenta de las anomalías que observa.

Técnicos del Ministerio de Obras Públicas explican por su parte que una reforma inicial fue emprendida durante el año 1992, fase en que el palacio fue asignado al Consorcio de Madrid Capital de la Cultura. En aquella etapa dejó de alojar el Centro de Estudios Históricos de la Obra Pública, dependiente del MOPTMA, para pasar bajo responsabilidad de las autoridades locales. "Precisainente", destaca el arquitecto, "en aquella rehabilitación no se actuó sobre la cubierta. La nueva actuación fue muy necesaria para impedir la ruina observada", subraya, "así como para unificar estéticamente a cuatro aguas todo el techado, entonces dividido". Los operarios intentan concluir las obras antes del desenlace de las elecciones del 3 de marzo. Su uso futuro se desconoce, aunque fuentes municipales oyeron de funcionarios que albergará visitantes de alto rango.

Frescos pintados por la ex reina belga

El palacio ahora revocado se encuentra enclavado en la calle de Zurbano, con fachada a Fernando el Santo. Es de tres plantas de ladrillo tostado, de sabor francés con encofrado liso y dintel de entrada columnado, con capilla, patio y cocheras.Fue construido por orden del Conde de Mugiro, tres décadas antes de culminar el siglo pasado. Ampliado en tres ocasiones, pasó a los Mora y Aragón, la familia de la ex reina de Bélgica, que durante lustros vivió allí.

En 1985 fue vendido al Estado español -y rematado el trato en una sabrosa reunión donde la voz cantante la llevó el locuaz Jaime de Mora, recientemente fallecido-. La familia ingresó 400 millones de pesetas, cifra que coincide con la inversión realizada ahora en su rehablitación, a la que hay que añadir 93,5 millones de pesetas empleadas en la reconstrucción y ampliación de la cubierta.

En un recorrido por el interior del palacio, el equipo que encabeza el arquitecto José Vázquez muestra lan friso en tonos ocres cuya ilustración, con motivos bucólicos, se atribuye a la reina Fabiola de los belgas. Son niñas de expresión triste, cintas al pelo y ropas plegadas rematadas por cenefas geométricas, clásicas.

El palacio, que acoge valliosas pinturas del siglo XIX, atesora un suelo entarimado de maderas nobles, único en su estilo, que está siendo tratado y reinstalado delicadamente pieza a pieza sobre el piso. Un equipo de restauradores dirigido por María de los Ángeles Muñoz realiza estas tareas. Recientemente ha descubierto -y ahora restaura- unos frescos de sabor neoclásico firmados por Arturo Mélida, arquitecto de la estatua de Colón, y otros con escenas egipcias, de inspiración masónica e intensa policromía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de febrero de 1996

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