Crítica:CANCIÓNCrítica
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Abriéndose camino

Hijas del SolSi les hubieran aplicado la Ley de Extranjería con el rigor que ésta permite, las Hijas del Sol probablemente ya no vivirían aquí. Eso que perdíamos porque valen bastante la pena. Tía -Piruchi- y sobrina -Paloma-, procedentes de la isla de Biolco (Fernando Poo), practican las polifonías vocales. Sus cantos a capella -su menor baza- recuerdan las grabaciones de pigmeos; su imagen, a un grupo pintarrajeado como el camerunés Tétes Brúlées: trazos de colores en caras, brazos y piernas. En directo aún quedan aspectos por depurar.Su disco Sibéba les está abriendo más puertas de las que podían esperar. Se encuentra en la lista europea de los 10 álbumes de músicas del mundo más radiados, y algunos críticos británicos han quedado boquiabiertos. No sólo de ellos, hasta de Japón llegan ofertas de trabajo para las ecuatoguianas.

Piruchi Apo Botupá y Paloma Loribo Apo (voces), Armando Momo (guitarras), Frank (tambores batá y congas) y Ass y Mass El Hadgi (djembés)

Clamores. Madrid, 21 de febrero.

Por primera vez, música africana está a punto de ser exportada. desde España a otros países. Mientras, las Hijas del Sol siguen cantando: "Duras para mí son las calles de Madrid./ No sé llegar a Atocha./ No sé llegar a Gran Vía ......

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de febrero de 1996.