Gracias, cirujanos
Quisiera expresar mi agradecimiento al servicio de cirugía maxilofacial del hospital Gregorio Marañón de Madrid, en el que fue recientemente operada mi tía María Arribas Torres, tanto por el alto nivel profesional de los miembros del citado servicio como por su atención humana, e inmejorable trato personal con la paciente. Creo que es de justicia reconocer el trabajo de unas personas que, en sus distintas categorías -desde los médicos hasta los auxiliares de clínica-, desempeñan su labor con una profesionalidad y un entusiasmo ejemplar.Me temo que a menudo el trabajo de los profesionales de la Seguridad Social pueda quedar empañado por una polémica sobre la calidad de la sanidad pública, motivada, tal vez, no tanto por el deseo de mejorarla como por el propósito inconfesado de acabar con ella.
Quisiera llamar la atención sobre el impagable bien social, tan costosamente alcanzado, que representa una sanidad pública de calidad como es la española y, por tanto, sobre la necesidad de que aquellos españoles -la mayoría- que se benefician de sus servicios sepan apreciarla en su justa medida frente a las críticas de sus enemigos, los partidarios de una vuelta a la beneficencia y a los hospitales de los pobres.
Los señores Botín y Cuevas, sin ir más lejos, tan preocupados últimamente por las condiciones de vida de los españoles, pueden tener la seguridad de que, por lo menos de momento, contamos con un servicio de salud digno y eficiente.-


























































