El Gobierno portugués inicicia la privatización de las más importantes empresas públicas

El nuevo Gobierno socialista portugués privatizará las más importantes empresas públicas del país en los próximos dos años, según ha anunciado el ministro de Finanzas, Antonio Sousa Franco. De forma inmediata serán privatizadas Portugal Telecom, el Banco de Fomento Exterior, la Tabaquera nacional y Cimpor (Cementos de Portugal), aunque el plan afectará, hasta finales de 1997, a otros importantes sectores como las eléctricas, la siderurgia, las químicas, petroleras, las autopistas o la compañía de Aeropuertos y Navegación Aérea. Se pretenden ingresar 320.000 millones en el primer año. Sousa Franco afirmó que la operación es una decisión "ideológicamente comprometida".

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El objetivo básico del plan gubernamental consiste en reducir el peso del Estado en las empresas y disminuir la deuda pública sin perjudicar los intereses patrimoniales del Estado. Para llevar a cabo esta operación, el Gobierno socialista de Antonio Guterres se ha marcado dos prioridades: estimular la remodelación interna del sector empresarial del Estado y encuadrar las privatizaciones en una reestructuración de los grupos económicos nacionales. El Gobierno portugués pretende obtener con estas privatizaciones más de 320.000 millones de pesetas en el primer año.Inversores extranjeros

El ministro de Finanzas, Antonio Sousa Franco, y el secretarío de Estado del Tesoro, Teixeira dos Santos, han admitido que, dado que el mercado nacional no tiene capacidad suficiente para absorber la compra de algunas de las empresas, una parte importante de esas compañías llegará a manos de inversores extranjeros. La estrategia prevista por el Gobierno socialista portugués pretende la dispersión de importantes cantidades de acciones en pequeños inversores y ahorradores portugueses. ¿Capitalismo popular?, se preguntaba ayer el diario O Público.

Sousa Franco considera que se trata de una operación "ideológicamente comprometida" y precisaba. que privatizar es democratizar. El ministro ha explicado que el plan de privatizaciones contempla la dispersión de acciones en Bolsa y la suscripción pública de acciones como modalidades prioritarias, sin excluir el concurso público o la venta directa, "porque hemos de ser pragmáticos".A pesar de que los representantes del Gobierno consideran que las privatizaciones "deberán ser un instrumento de libertad, asegurando la participación de los ciudadanos en la economía nacional", el ministro de Finanzas no oculta que el programa tiene como objetivo defender los intereses patrimoniales del Estado.

El primer objetivo del Gobierno es Portugal Telecom. Un 49% de su capital pasará a manos privadas de forma inmediata. Posteriormente, el Estado buscará otro socio que le permita quedarse con un pequeño paquete de acciones de la compañía que conservará siempre.

El Banco de Fomento Exterior será privatizado totalmente. De Cementos de Portugal, el Estado sólo conservará un 35% y el resto será puesto a la venta en los mercados nacionales y extranjeros. El 65% de la Empresa Industrial de Tabacos será colocado este año, y el resto del paquete será ofertado el próximo ejercicio en Bolsa o por una opción de venta mediante un concurso público.

En la lista de empresas que van a privatizarse hasta 1997 se encuentran: el 13,2% aún en manos del Estado del Banco Totta y Acores, la compañía de Aeropuertos y Navegación Aérea, Auto Estradas de Portugal, la Compañía Nacional Petroquímica, Electricidad de Portugal, los Astilleros Navales de Viana de Castelo y Setúbal, Producto Ganaderos y de Alimentación, Petróleos de Portugal, Empresa Celulosa de Papel, Química de Portugal y Siderurgia Nacional.

Hasta el momento, la oposición y los sindicatos no se han pronunciado públicamente sobre este plan de privatizaciones que pretende dinamizar y rentabilizar la actividades de importantes sectores del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de febrero de 1996.

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