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CANCIÓN DE AUTOR

Javier Álvarez se 'esfuma' y deja a medias su segundo disco

El cantante y compositor Javier Álvarez se ha encerrado en algún sitio y nadie consigue dar con él. Ha dejado a medio grabar su segundo disco, ha suspendido conciertos, no se le ve por el Retiro ni por los bares que solía frecuentar, no contesta al teléfono. Aunque respetan escrupulosamente cualquier opción íntima del cantante, sus amigos íntimos le añoran desde hace semanas. Algunos dicen que ha decidido abandonar la música por motivos que ninguno conoce.

Con un solo disco en el mercado, La edad del porvenir, Javier se convirtió de la noche a la mañana en uno de los más firmes valores de la canción de autor en España. Pocas veces ha habido tal unanimidad entre crítica y público. Su álbum irrumpió en todas las listas de superventas de 1995, y ha sido uno de los artistas más contratados esta temporada. Porque Javier tiene ángel, un encanto natural cuajado de sosiego, una vaga melancolía al interpretar sus canciones transparentes.Javier Álvarez es una metáfora de Madrid. Nació hace 26 años en Cuatro Caminos, y en ese barrio ha vivido siempre. Comenzó cantando en diversas estaciones de metro. Cansado del acoso policial a los artistas de los andenes, se traslada al parque del Retiro, donde se junta con otros juglares callejeros de talante sereno y mirada limpia. Del Retiro pasa a los cafés, principalmente al Libertad 8. Y allí se inicia el gran despegue.

Posos amables

Su calidad corre de boca en boca. Cuando él actúa, de igual modo que cuando lo hace su amigo Pedro Guerra, en el pequeño local se confunden sus fervorosos seguidores con importantes ejecutivos discográficos. Y sale La edad del porvenir, un álbum-filigrana en el que intervienen muchos de sus íntimos: Pedro Guerra, Luis Pastor, Ana Belén, Víctor Manuel, Marcelo Soriano, Rogelio Botanz, Nieves Arilla, Marta y Ana Serrano, Andrés Molina, Luis Fernández, Gonzalo Benavides, José Encinas, Almudena Aguirre, Suso Saiz... Todas las canciones son algo así como un oasis en el que, incluso la amargura, que la hay, tiene posos amables.Lleva el pelo al cero, pero es lo más opuesto a un cabeza rapada. Canta al amor, mira con ternura a personajes al borde de lo marginal, se solidariza con los insumisos, se conmueve con las gentes que viven en casas de cartón. Y todo ello, con un tratamiento musical exquisito en la forma y en el fondo. No grita, susurra. No es vendaval, es brisa. No magnifica. No pontifica. Y trasciende a lo meramente generacional; cualquier ciudadano sensible disfruta al escucharlo.

El crítico Javier Lorbada escribió esta frase lapidaria: "El carisma de Javier Álvarez es tan evidente que emociona pensar hasta dónde llegará este chico".

Javier Álvarez se ha dejado empapar de forma natural por múltiples influencias que asoman en su obra como guiños estéticos: Abba, Eagles, Michael Jackson, Tracy Chapman, Nanci Griffith, Nacha Pop, Antonio Vega.

A su vez, él mismo es punto de referencia para nuevos artistas que acaban de editar sus primeras canciones o que están a punto de hacerlo: Paco Bello, Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos, Ismael Serrano, Merche Corisco o Rosana Arbelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de febrero de 1996