'MADAMES' GENOVESAS
Tres ancianas genovesas, una de 83 años y dos sexagenarias, dirigían una red de prostitución que, eso sí, tenía el detalle de hacer descuento a los jubilados. Si el aspirante a usuario demostraba su provecta condición enseñando el carné de identidad, el de conducir o incluso la tarjeta oro de los ferrocarriles, pagaba menos de 4.000 pesetas, en vez de las casi 5.500 de rigor. La madame de la situación se llama Tina Papalia, es octogenaria y ha jurado a la policía que lo único que hacía era dedicar sus 50.000 pesetas de pensión a comprar y vender guantes, que es como ella llama a los preservativos. Eso sí, el juez ha confiscado, en calidad de cuerpo del delito, 12 apartamentos o locales del centro histórico de Génova, demasiado almacén para 50.000. pesetas de guantes, ya que el valor de los inmuebles es de alrededor de 80 millones. Las jóvenes prostitutas, casi todas latinoamericanas ,disponían de los locales, que no obstante controlaban a pie de obra las tres señoronas desde las doce de la noche, a cambio de 8.000 pesetas diarias o del 50% de la recaudación semanal. Las ancianas obligaban a incluir en las tarifas 1.000 liras de preservativo, 75 pesetas en plan canto a la salud y la higiene, para que no se diga que no eran sensibles a los problemas y cautelas de la vida moderna-


























































