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BIOLOGÍA: ESPECIES ANIMALES

Las mariposas y los charcos

Aunque la sal esté siendo vilipendiada por la dietética moderna, toda criatura que quiere seguir viviendo la necesita. Ahora, investigadores de la universidad Comell, en Ithaca (Nueva York) han informado de los resultados de un detallado análisis de la mariposa gluphisia macho, que ocupa muchas horas de su corta vida junto a charcos de agua de los que bebe enormes cantidades que expele seguidamente en forma de, chorros por el final de su tractodiaestívo. Estos científicos han hallado la causa de tan raro comportamiento, y no es más que la extracción del sodio del agua y el almacenamiento en su organismo. Los machos utilizan posteriormente este salero interno al cortejar a las hembras, a las que brindan el preciado ion. Luego, las hembras donan el sodio a sus descendientes. Este informe aparece en el último número de la revista Science.

El que la gluphisia sea un gran bebedor ilustra la necesidad esencial de sal que tiene cualquier organismo. El sodio, un mineral, es esencial para cuaquier reacción química que tiene lugar en el cuerpo. Mientras los animales vivieron en los mares, estaban inmersos confortablemente en el, Ion, pero, una vez que se aventuraron en tierra firme, la búsqueda de la sal se convirtió en una fuerza conductora la evolución de muchas especies. Los herbívoros que viven muy lejos del mar sufren especialmente de esta falta porque las plantas de las que se alimentan son bajas en sal.

Los científicos habían observado desde hace tiempo que ciertos tipos de mariposas permanecían junto a charcos de agua, bebiéndola y expulsándola, y sospechaban que buscaban la, sal. Los biólogos de Cornell también abían que la gluphisia tiene una alta necesidad de sal, porque su mayor alimento, un tipo de árbol, tiene muy poca. Sin embargo, su informe es el primero que demuestra que se produce esta absorción de sodio y el primero que describe las adaptaciones de, los machos a esta función de continuo trasvase de agua.

Cerca de la universidad, los biólogos observaron que las mariposas podían estar por la noche hasta cuatro horas seguidas absorbiendo y expulsando el agua en barrizales. Con análisis. de las mariposas y del agua antes y después de pasar por su tracto digestivo, calcularon la capacidad -dé trasvase estos-insectos, asombrosa para su peso corporal, y pudieron observar que el proceso se hacía siempre al mismo ritmo, perfectamente cronometrable.

Copyright The NYT News Service.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de diciembre de 1995