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El anuncio de Philip Morris que ha salido varios días a toda página evidentemente no refleja la realidad de ninguna calle de nuestro país, pero si llega el caso de que en un edificio de oficinas sólo tengan necesidad de fumar dos o tres individuos, desde luego estas compañías lo van a tener crudo (tendrán que reconvertir las actuales cosechas del producto en tomates, maíz o bosque autóctono, lo cual no estaría nada mal). Desde luego la imagen no es de España, donde los que fuman no suelen tener en cuenta a los no fumadores, a pesar de que, según la ley, prevalece el derecho de éstos (Real Decreto 192/1988).Otra curiosidad del anuncio es que una empresa tabaquera pretenda constituirse en árbitro de fumadores y no fumadores. Ante una sustancia tan nociva como ésta, sólo le corresponde al Estado tomar cartas en el asunto; y mientras se decide a poner los medios para afrontar con resolución la pandemia del tabaquismo, únicamente asociaciones científicas (Sociedad Española de Epidemiología, Coordinadora para la Prevención del Tabaquismo) de interés público (Asociación de Afectados por el Tabaquismo) están capacitadas para defender los derechos de aquellos que sufren la presencia extendida del humo de tabaco en todos los ámbitos.-
Presidente de AFECTA.


























































