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ASTRONOMÍA - PLANETAS

Un cuerpo raro en la constelación de Pegaso

La presencia de planetas alrededor de otras estrellas aparte del Sol ha fascinado a mucha gente durante largo tiempo, porque, si existen estos planetas, otros seres inteligentes pueden vivir en ellos. Ha habido cierto número de supuestos descubrimientos de planetas con, gran masa (al menos con tanta como Júpiter) alrededor de varias estrellas cercanas a la Tierra, pero siempre han resultado falsos.Ahora, Michel Mayor y Didier Queloz, del Observatorio de Ginebra (Suiza) han encontrado un objeto en órbita de la estrella 51 Pegasi, en la constelación de Pegaso, que se encuentra. a unos 45 años luz de distancia. Informan oficial

Mente de sus resultados en la revista Nature del 23 de noviembre, cuando sus observaciones han sido confirmadas por otros equipos.

Situación sorprendente

Este objeto tiene una masa aproximada de 1,5 veces la del planeta gigante Júpiter de nuestro sistema solar, pero se encuentra en una situación muy sorprendente -sólo está a ocho millones de kilómetros de la estrella. El objeto encontrado por Mayor y Queloz es, por tanto, muy diferente de Júpiter, y será mucho más caliente, porque se encuentra muy cerca de la estrella, que, es muy parecida al Sol.Aunque existe un acuerdo general[ de que los autores han encontrado un objeto del tamaño de Júpiter alrededor de 51 Pegasi, existe muy poco acuerdo sobre si es o no un planeta. Nuestra comprensión actual de la formación de estrellas indica que los planetas rocosos tales como la Tierra son fáciles de formar pero uno como Júpiter, compuesto en su mayor parte de gas, es más difícil y a sólo ocho millones de kilómetros de una estrella es casi inconcebible. Un planeta podría haberse formado más lejos de la estrella, y luego trasladarse hacia dentro a través de interacciones con otros, cuerpos celestes cuando la estrella fuera muy joven, pero esto es muy improbable. Existen otras dos alternativas que los astrónomos están considerando seriamente.

Enana marrón

El objeto podría ser lo, que queda de un cuerpo denominado, enana marrón, el resto de una estrella compañera. Las enanas marrones son objetos similares a estrellas que no tienen masa, suficiente para iniciar en su centro una reacción de fusión nuclear como la que tiene lugar en nuestro Sol. Se forman probablemente de la misma manera que una estrella, y la teoría actual sugiere que deberían ser relativamente comunes, pero hasta hace poco no se han conseguido las primeras observaciones. Una enana marrón que se hubiera formado a ocho millones de kilómetros de una estrella podría haber sufrido. la desaparición de gran parte de su masa cuando la estrella fuera muy joven, de forma que sólo quedara un pequeño núcleo. Una estrella compañera que tuviera inicialmente más masa que 51 Pegasi -que es una estrella muy vieja- podría haber evolucionado hacia una gigante roja, haberse hinchado y luego haber transferido la mayor parte de su masa a 51 Pegasi. Algunos astrónomos se inclinan por esta opción porque 51. Pegasi tiene, aparentemente, muchos elementos pesados. La atmósfera de una gigante roja puede ser rica en elementos como el carbono y el oxígeno, que al transferirse a Pegasi 51, la harían aparecer anómala para su edad.Cualquiera que sea el objeto que- orbita 51 Pegasi sabemos que debe ser raro. Su año es de sólo 4,2 días de los nuestros. Su temperatura debe ser superior a 1.500 grados, suficiente para derretir la mayor parte de los metales. No podríamos sobrevivir en tal ambiente. De hecho, uno se puede preguntar razonablemente si un planeta como Júpiter podría sobrevivir allí: sorprendentemente sí podría, siempre que la atmósfera fuera lo suficientemente turbulenta para que la energía dé la estrella se extendiera de forma uniforme por todo el planeta, desde el. fondo de la atmósfera al límite superior.

La búsqueda de planetas similares a la Tierra es mucho más difícil que buscarlos similares a Júpiter, y la tecnología necesaria no estará disponible en varios aÑos. La Tierra tiene una masa equivalente a sólo tres milésimas de la masa de Júpiter, lo que quiere decir que la técnica utilizada por Mayor y Queloz no funcionaría. Ellos investigaron variaciones sistemáticas en el espectro de 51 Pegasi cuando la estrella se acerca y se aleja ligerísimamente de nosotros al orbitarla el objeto.

Copyright Nature News Service.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 1995