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ELECCIONES CATALANAS

La propuesta de Pujol de una tregua política desencadena la última polémica de la campaña

La propuesta realizada el jueves por Jordi Pujol de llegar a una tregua tras las elecciones generales para evitar el canibalismo político recibió ayer las críticas de los otros Partidos catalanes por hacer la propuesta demasiado tarde o por entender que, en el fondo, Pujol está hablando de una ley de punto final. Con esta propuesta, Pujol desencadenó el último debate de una campana escasa en polémicas de envergadura y que se cerró anoche. Una polémica que, a juicio de Pujol, "es absurda e interesada" y que únicamente le ha reportado un protagonismo indeseado que oscurece sus últimos mensajes electorales.

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El alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, abrió por la mañana el turno de réplicas a la propuesta de Pujol afirmando que la tregua tenía que haberse pactado hace un año o un año y medio, "cuando se veía venir el pulso contra las instituciones y Pujol tenía información suficiente para saberlo". Entonces, prosiguió Maragall, "Pujol se apuntó a tirar tomates". El alcalde ilustró su tesis con la figura de Narcís Serra: "Si no hubiese sido por CiU, Serra todavía sería vicepresidente del Gobierno".

Apuntillar a Serra

Contó Maragall que Serra no se decidió a dimitir hasta ver las reacciones de los grupos parlamentarios ante el escándalo del Cesid, y la intervención de Joaquim Molins, en nombre del grupo catalán, "fue la puntilla que le remató". Con todo, la persecución a Serra por parte de Pujol prosigue y el voto de CiU favorable a la comparecencia de Serra en la comisión del Senado que investiga las responsabilidades políticas del caso GAL es un "gesto feísimo, una venganza de Pujol contra Serra porque éste le ha pedido que confesara que le, ayudó a sacar a De la Rosa del asunto de Port Aventura".El alcalde aseguró que Pujol tiene obsesiones: "Es un hombre que no perdona ni con el paso del tiempo, y por mucho que haya llegado a acuerdos de gobierno con el PSOE mantiene vivo su rencor". A juicio de Maragall, Pujol no puede ofrecer ahora una tregua y, al tiempo, "clavarle la puntilla por la espalda a Serra y decirle que debe presentarse ante la comisión, cuando él. sabe que ninguna de las acusaciones es cierta".Maragall acompañó al candidato socialista, Joaquim Nadal, en una visita por calles barcelonesas y puso al propio Nadal como ejemplo de la conducta política que: reclama Pujol. "Nadal no se ha metido con nadie, no se ha peleado. Esta actitud, al principio, le reportó críticas de los medios de comunicación porque no pegaba suficientemente fuerte, pero ahora le rebota favorablemente ya que la gente se da cuenta de que va de buena fe, con serenidad", concluyó. En la línea adelantada el jueves por José María Aznar y Julio Anguita, el líder de Esquerra Republicana, Ángel Colom, tampoco aceptó las reiteradas explicaciones de Pujol en el sentido de que sus palabras no suponían la defensa de una ley de punto final, En opinión de Colom, "algo de todo eso sí debe de haber" y aventuró una hipótesis: "Aunque Pujol no quería referirse a la ley de punto final, creo que le traicionó el subconsciente". Colom censuró a Pujol por intentar "convertirse en una reencarnación de Adolfo Suárez" y querer situarse por encima del bien y del mal al proponer una tregua que acabe con la crispación de la política española. El líder independentista recordó que CiU también está afectada por "asuntos oscuros". "Ni Pujol ni González han sido ni son angelitos en los asuntos que no han quedado aclarados".Rafael Ribó también vio malicia en la propuesta de Pujol. El candidato de IGEV reflexiona: "La idea de Pujol hace pensar que se quiere encubrir a los que han participado en el pasado en casos de irregularidades políticas, escudándose en la estabilidad; IC-EV no va a participaren una ceremonia de la confusión". Ribó cree que no debe confundirse el hablar claro con intenciones de agitación gratuita y antropofagia. "Pujol parece querer poner un sello a 15 años de autonomía: que sean 15 años de silencio", concluyó.

El cúmulo de críticas ajenas a Pujol por este asunto liberó a Aleix Vidal-Quadras, el candidato del PP, de cualquier sensación de soledad. Con notoria satisfacción, Vidal-Quadras afirmó que Pujol se está transformando en "una rectificación que camina". El líder conservador dijo que Pujol ha tenido que corregir su histórica definición de De la Rosa como empresario modelo y ahora matizar su propuesta de tregua para que no se entienda como un intento de punto final "para tapar todo lo que suponga corrupción".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de noviembre de 1995

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