Crítica:POP: EL ÚLTIMO DE LA FILACrítica
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Apabullante

Apabullante es el término idóneo para describir lo visto. Quede, pues, así reflejado el formidable despliegue de luz y sonido que el grupo barcelonés mostró en su visita a Madrid. El primero de los cuatro llenos que Manolo y Quimi tenían programados discurrió a una altura, insuperable, como pudieron disfrutar las 10.000 personas que abarrotaban el recinto y que parecían querer aprovechar hasta el último real que pagaron.Con Huesos se desató un delirio que habría de durar dos horas. La música era ejecutada de modo impecable y la voz un chorro inagotable. Manolo García parecía un anuncio de vitaminas viviente, aupado en su entusiasmo particular por el empuje de otro colectivo con el que sonarla para sí cualquier nombre consagrado.

El último de la Fila

Voz: Manolo García. Guitarras: Quimi Portet y José Luis Pérez. Bajo: Antonio Fidel. Batería: Juan Carlos García. Teclados: Pedro Javier González. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, 1.800 pesetas. Viernes 10 de noviembre.

Un momento excepcional en la noche lo constituyó la interpretación de Sara, a cargo de diez mil y una gargantas. Fue un bello reflejo de lo que significa compenetración entre público y artistas y un indicativo de adónde puede llegar este grupo, si mantiene esa actitud de sinceridad, trabajo y pasión que manifiesta en cada uno de sus conciertos. Aún no hay techo para El último de la fila.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de noviembre de 1995.