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Rendición pactada

Una pelea entre 'okupas' y los dueños de un bar acaba en un desalojo parcial

Ayer, a las dos de la tarde, en la calle de San Isidro Labrador, en el distrito de Centro, una vecina decidió intervenir en la pelea que veía desde su ventana: un grupo de okupas, acompañados de perros, por un lado; y el dueño del bar Taberna Nicolás, y sus dos hijos, por otro. La vecina, al ver que desde el piso okupado, situado en el número 22 de la calle, se lanzaban macetas de apoyo, cogió un tiesto y lo arrojó a ver si acertaba a uno de los punkies. La reyerta, causada, según algunos vecinos, porque los okupas no habían pagado la cuenta, terminó con los del bar en el hospital, con fracturas, cortes y mordiscos. Pusieron una denuncia. Los okupas, al ver a la policía, se hicieron fuertes en su edificio, en el que vivían desde junio. Los agentes cerraron la calle, acudieron ambulancias, periodistas y vecinos curiosones. Todos aguantaron a pie firme las ocho horas que duró el incidente. Llegaron hasta los bomberos, pero en 30 minutos se fueron, ya que se fraguaba un final pacífico. Al final, 11 de los 14 okupas decidieron, tras hablar con su abogado, abandonar el local y trasladarse a la comisaría, con la intención de poner ellos también una denuncia a los del bar. Los perros -algunos vecinos hablaban de cuatro- se los llevó la perrera municipal.

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