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¡Imaginación, Jospin!

Dentro de dos años a lo sumo, Lionel Jospin estará en campana electoral con la presidencia en juego. No hay mucho tiempo para preparar, con un equipo rejuvenecido y con todas las demás corrientes de la izquierda francesa, una plataforma electoral que ofrezca credibilidad.La propia noción de programa se vio afectada por un descrédito permanente con el fenecido Programa Común. Desde entonces sólo se ha visto un catálogo de intenciones piadosas y de demagogia variada. Las desbocadas promesas electorales de Jacques Chirac la primavera pasada no ayudarán a salir de allí. Desde entonces, y no se ha dicho lo bastante, el irrealismo y la demagogia han cambiado de campo. En este terreno, como en tantos, la derecha ha perdido el derecho de dar lecciones de moral.

Pero allí Jospin debe salvar dos escollos simétricos: el primero sería el de prometer la luna; el segundo, el de conformarse con una simple variante de pensamiento. El realismo de izquierda, que él preconiza, es una fórmula excelente- a la que ahora hay que dar contenido en materia económica y social. La duración y la naturaleza del trabajo se enfrentan a nuevas formas. He aquí la tarea del socialismo en este final de siglo. (...) La derecha, que ostenta todo el poder en Francia, está encallando. No hay de qué reírse ni por qué frotarse las manos. Hay que ponerse a trabajar.

22 de octubre

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