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Cartas al director

Educación religiosa

Formar a nuestros hijos en sentimientos tan importantes como el amor al prójimo, la paz, la igualdad de bienes con el reparto justo de los mismos, la solidaridad, la tolerancia es educarlos en un auténtico cristianismo de Cristo, lo que implica una objeción a las guerras y a las armas, la imposibilidad de enriquecerse a costa del prójimo, desterrando la explotación y el acaparamiento de bienes como actualmente se hace por personas que se consideran cristianas y son bautizadas, casadas y bendecidas por las religiones de turno, que comulgan riqueza y pobreza, con lo cual insultan a Dios al apartarse de los orígenes humildes de una Iglesia que partió de un pobre carpintero y unos apóstoles de sencillos trabajos. Los resultados de la religiosidad son claros y dolorosos, la historia es un gran muestrario. Ha habido y hay colegios, universidades de carácter religioso donde se forman personas en muchos casos de élite: gobernantes, militares, banqueros que a la hora de poner en práctica la moral recibida el resultado ha sido la corrupción, el enriquecimiento o la declaración de una guerra por la gracia de Dios. Educar a los ricos en la riqueza y a los pobres en la pobreza es lo que yo, veo, pues a pesar de los pesares siguen las diferencias con el consentimiento de todas las Iglesias ricas organizadas de este mundo, que han olvidado al pobre, al bienaventurado del cual es el reino de los cielos.-

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