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El nuevo Gobierno portugués dedicará más atención a los aspectos sociales

El decimotercer Gobierno portugués en 20 años de democracia y el primero de mayoría socialista desde que Mario Soares abandonó el liderazgo del Partido Socialista (PS) fue presentado ayer por Antonio Vitorino, ministro de la Presidencia y de Defensa. Con 17 ministros -uno más que el Gabinete saliente- el nuevo Gobierno introduce algunas alteraciones en el organigrama del poder ejecutivo que corresponden al cambio de filosofía prometido por el nuevo primer ministro, Antonio Guterres, durante la campaña electoral.

Los más destacados son la división del Ministerio de Asuntos Sociales y Empleo en dos departamentos distintos (Solidaridad y Empleo), la creación de un Ministerio de la Ciencia y Tecnología y la elevación de la Secretaría de Estado para la Cultura a ministerio, que traducen la voluntad de dedicar más atención a los recursos humanos y a los aspectos sociales del desarrollo.

La fusión de los ministerios de Industria y Comercio en un único departamento de Economía y la supresión del Ministerio del Mar (la pesca vuelve a depender del de Agricultura) tienden a aligerar y concentrar las áreas más claramente tecnocráticas. Para encabezar estos ministerios fueron escogidas personalidades independientes y con experiencia y competencia profesional reconocida, mientras que socialistas de pura cepa y personalidades con "el corazón a la izquierda" asumen la dirección de los departamentos con mayor relación con la calidad de vida de la población (Solidaridad, Justicia, Sanidad, Interior, Empleo).

Una mención aparte merece el nuevo ministro de Planificación, Joao Cravinho, un peso pesado que viene del ala izquierda (cercana a Jorge Sampaio, alcalde lisboeta) del PS, y una brillante hoja de servicio en el Parlamento Europeo y que parece destinado a tener un papel destaca do en el equipo económico.

Gabinete equilibrado

Tres mujeres -Elisa Fereira (Medio Ambiente), Maria Joáo Rodrigues (Empleo) y Maria Bejem (Sanidad)- completan la foto de familia de un nuevo Gobierno unánimemente considerado como "equilibrado". Muchos de sus miembros no tienen experiencia directa de gobierno, pero no son desconocidos, puesto que desempeñaron cargos públicos en instituciones del Estado o en asociaciones profesionales y patronales durante el cavaquismo.La apreciación global es generalmente positiva, pero sin entusiasmo. Esperar para ver es el estribillo de las primeras reacciones de la prensa y de los sectores profesionales, con algunas críticas veladas a la falta de audacia y de opciones claras.

Si Antonio Guterres no consiguió sorprender (como se lo pedía el director del diario Público), el Partido Social Demócrata parece empeñado en arrebatarle el protagonismo del cambio, después del anuncio de la cándidatura del aún primer ministro Aníbal Cavaco Silva a la Presidencia de la República.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de octubre de 1995