Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Del nomenclátor

Siempre he considerado que el nombre de las calles de cualquier distrito de Madrid o de cualquier población de España debería corresponderse con el de las personas que en el transcurso de su existencia hubieran tenido méritos suficientemente probados en cualquiera de sus actividades. Naturalmente este punto de vista choca en bastantes casos con la realidad. Por ejemplo, parece incomprensible que a la hora en que se bautizaron calles o avenidas de nuestra villa con apellidos de miembros de las Fuerzas Armadas sólo figurasen en las mismas, cuando de guerras civiles se trata, los nombres de los vencedores de turno y casi olvidando totalmente a los vencidos. De manera que al lado de generales como Esparteros (príncipe de Vergara), Narváez, Oraa, Pardiñas, Serrano, Espoz y Mina, etcétera, triunfantes en la primera guerra carlista, no aparece Zumalacárregui, adalid de los derrotados. O que junto a los Martínez Campos, marqués del Duero, etcétera, dominadores de la última guerra carlista, no se encuentren en nuestras vías nombres como el del promotor derrotado de esta contienda: Carlos de Borbón, duque de Madrid.Más recientemente, al lado de Franco, Yagüe, Varela, Saliquet, Orgaz, etcétera, ganadores de la guerra de 1936 a 1939, no están Rojo, Líster, Modesto, Miaja, Escobar, etcétera, defensores de la Segunda República y bajo la perspectiva histórica tan merecedores como los anteriores de tener un rótulo en las paredes de nuestra ciudad.-

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_