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Varios bancos rusos están al borde de la quiebra

Varios bancos en Rusia están hoy al borde de la quiebra, después de que la semana pasada el mercado interbancario práctimante se viera paralizado y los intereses de los créditos aumentaran en un día del 300% al 1.100%.El Gobierno ruso tomó medidas de urgencia para paliar la crisis de liquidez y el viernes pasado otorgó 300.000 millones de rublos (más de 8.200 millones de pesetas) en créditos a corto plazo. Además, compró a los bancos bonos del Tesoro por valor de 1,6 billones de rublos.

Las autoridades rusas han reaccionado con optimismo ante la crisis y el sábado el primer ministro, Víktor Chernomirdin, la dio por superada. El día anterior, Anatoli Chubáis, el vicejefe de Gobierno responsable de la reforma económica emprendida por dicho ejecutivo, calificó la situación que atraviesa el país de "pequeña ola de falta de liquidez en una serie de bancos".

A pesar de que no todos comparten este optimismo, está claro que si la crisis financiera continúa como hasta estos últimos días y semanas, el Gobierno no podrá mirar impasible cómo se derrumba el sistema bancario nacional y se verá obligado a intervenir de una forma contundente. Así lo vaticinan expertos financieros a la hora de analizar la situación.

Un agravamiento de la situación significaría, a juicio de esos expertos, que después de la paralización del mercado crediticio interbancario, los bancos dejarían de cumplir sus obligaciones con sus clientes y con los particulares, cosa que el Gobierno no puede permitir en vísperas de las elecciones.

Muchos expertos atribuyen la responsabilidad de la crisis al Banco Central por perder el control de la situación y no ejecutar la idea de publicar una lista negra de los bancos que se han endeudado hasta tal punto que difícilmente podrán cumplir con las obligaciones contraidas con sus depositantes.

Los tres billones de rublos que la máxima autoridad monetaria rusa ha tenido que emitir pueden ser insuficientes para reanimar el mercado interbancario, según han asegurado los expertos. El Gobierno podría verse obligado a suavizar su política financiera, lo que conducirá a un notable aumento de los ritmos de inflación en los próximos meses. Y esto, a su vez, puede traerle a Rusia problemas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y poner en peligro el crédito standby de 6.400 millones de dólares que esta institución le está otorgando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de agosto de 1995