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Las crónicas de Maruja Torres en agosto

Acaba de pasar por una larga convalecencia, pero jamás ha dejado de aparecer en la ventanas que tiene en EL PAÍS; además, ha escrito gran parte de una nueva novela y ha pasado unas vacaciones en Capri, en una especie de balneario para indiferentes, preparándose para asumir otra de sus aventuras periodísticas: contar en agosto, en la última página de EL PAÍS, qué pasa en el mundo. Es Maruja Torres, la periodista de Amor América (El País Aguilar), Ceguera de amor y Oh, es él (Anagrama).No serán, dice ella, ni crónicas frívolas ni crónicas veraniegas en su sentido estricto, aunque intentará que resulten divertidas. Pero: "Trataré de mirar y contar: desde lo que veo en la CNN hasta lo que pasa en Bosnia o lo que ocurre en mi patio. Lo bueno que tienen estas cosas es que se escriben al hilo de la actualidad, y ésta te sorprende todos los días. Por otra parte, me moveré todo lo que pueda, para que no quede centralista, dentro de que sigo siendo una convaleciente y tengo, además, que escribir un par de reportajes para el colorin". "Para mí", añade Maruja, "una crónica no es sólo contar lo que pasa, sino también lo que pre y post sientes". La duda sobre los títulos de su serie (Lo veo y no lo veo, Menos lobos, El bastón de Aquiles) ilustran bastante bien sobre el tono que quiere Maruja Torres imprimirle a su trabajo veraniego. El título de su serie -"Encontrar un título genérico es lo más difícil: debe ser atractivo y, al mismo tiempo, etéreo, no tiene que comprometerte a un contenido determinado"- será, definitivamente, Hogueras de agosto. "Porque da sensación de efímero, de vanidad, y de fumigación fin de siglo, de cerrado por necedad innecesaria".

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