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Crítica:POP

Toda una señora

Voz afinadísima para un repertorio espléndido: Gal Costa cantó a Caetano Veloso y Chico Buarque de Holanda. No cabían decepciones.Gal Costa ha cambiado. La chiquilla que lucía collares y plumas sobre los escenarios, dejó paso a una mujer con el empaque de la madurez. En un Brasil donde las lolitas son mito común, la presencia de esta dama que se acerca a los cincuenta podría cuestionar actitudes.

Las esmeraldas de Chico alternaron con los zafiros de Caetano. Y a las versiones acústicas de inspiración rural sucedían arreglos casi funkies o requiebros afros. Hasta sedujo con un rapsamba para Lingua. Escogió Corcovado y A Felicidade. La novedad fue Como um samba de adeus, escrita por Buarque (letra) y Veloso (música), hermoso réquiem bossa nova en memoria de uno de los grandes del siglo.

Gal Costa

Gal Costa y su banda. Madrid, 12 de julio.

Gal está en la cumbre. Ha olvidado lo teatral o la envoltura en corsés instrumentales y busca la esencia de su canto. Anda tras aquella María da Graça de los inicios, aunque con la experiencia ha ganado capacidad expresiva en registros medios y graves: Nos regala esa voz que Caetano definió: un diamante incorruptible en medio de la basura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de julio de 1995