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Tribuna:

A fuer de liberal

Las conclusiones del congreso del Partido Democrático de la Izquierda han conmocionado a algún sector de la izquierda española. La revolución liberal siempre trastorna. No hay más que recordar los vahídos que provocó, hace algunos años, aquella declaración de Felipe González autoproclamándose, creo que como Julián Besteiro, "socialista a fuer de liberal". O el sarpullido indeleble, sarna con gusto, que siguió a la firme declaración de Solchaga según la cual ganar dinero no era pecado, y más todavía, que España era el sitio más indicado para hacerlo. El empujón de Massimo d'Alema ha provocado también la reacción entusiasta de Rafael Ribó. Ribó ha dicho, más o menos: "¿Liberales ... ? ¡Lo hemos sido siempre!". Y para ilustrar la veteranía del parentesco entre la izquierda poscomunista y lo liberal, esa fragancia, ha añadido: "En el año 1982, Vázquez Montalbán, en un espacio de propaganda electoral, se hizo filmar delante de un retrato de la reina de Inglaterra. Y dijo que votaba PSUC porque en el fondo era un liberal", ha declarado Ribó a La Vanguardia.

Ribó está en el camino correcto. Pero no debería hacer demasiadas contorsiones ni esforzarse demasiado en la búsqueda de pedigrís irrevocables. Su compañero Julio Anguita, sin haberse detenido siquiera a teorizar sobre la fisión liberal, más allá de zalemas, se ha comportado en Málaga, Córdoba o Asturias como la propia reina de Inglaterra y su compatriota mister Smith, proclamando con suma elegancia, ante la lista más votada, laissez-faire, laissez-passer le droite! Siempre he pensado que acusar a Anguita de haberse. enterrado en los fundamentos tenía poco sentido. Anguita está en la vanguardia de la renovación. Inspirado y sometido a la praxis como un revolucionario de verdad y de siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de julio de 1995