Lago a secas
El lago de la Casa de Campo está desnudo hasta el fondo. El estanque ha perdido su lustre y presenta un aspecto decadente, triste, inhóspito. Mientras se escurre el agua por las compuertas emerge en el suelo una sórdida lámina de fango.Los daños causados por las tormentas han obligado al Ayuntamiento a secar esta enigmática albufera madrileña. Desvanecido el líquido, las excavadoras comenzarán a extraer el lodo y barro arrastrado por la tempestad que inundó Madrid.
Según Félix Cristóbal, jefe del departamento de agua y saneamiento del Ayuntamiento de Madrid, el coste de las reparaciones del lago será de 150 millones de pesetas. Antes de vaciar el estanque, los funcionarios han rescatado cerca de 3.000 peces, carpas, carpines y percasoles, que han sido trasladados hasta los viveros municipales de Puerta de Hierro. El Ayuntamiento calcula que 300 ejemplares han muerto a causa de las lluvias torrenciales. También se está reforzando el muro de contención del lago, que se desprendió tras la tormenta.
La desaparición del agua del lago de la Casa de Campo ha irritado sobre todo a los propietarios de los bares situados en su orilla. "Esto nos puede arruinar este verano, porque el estanque es uno de los atractivos de esta zona del parque", comentaba el camarero de uno de los quioscos.
Los madrileños tampoco podrán utilizar este verano las barcas de recreo del lago. Las canoas están ancladas en el espeso fondo. "Es una pena que ahora que llega el buen tiempo no podamos rentabilizar el alquiler de las barcas", lamentó uno de los funcionarios municipales.
Con el lago seco, también este verano se han suspendido varias pruebas deportivas tradicionales en el estanque. El triatlón y la travesía a nado previstos para este fin de semana han sido aplazados. Asimismo, el Ayuntamiento limpia el cauce del río Manzanares, donde se han acumulado numerosos restos inorgánicos arrastrados por las corrientes de la tromba de agua.


























































