El lado oscuro de Hugh Grant

Su aventura con una prostituta en Los Ángeles amenaza la carrera del actor inglés

A bordo del jet alquilado que le traía ayer de vuelta al Reino Unido, el actor Hugh Grant, de 34 años, habrá tenido tiempo de sopesar hasta la desesperación las consecuencias de su pequeño capricho de estrella. Un capricho -alquilar por 65 dólares (unas 8.000 pesetas) los servicios de una prostituta del mítico Sunset Boulevard-, desagradablemente interrumpido por la brigada antivicio de Los Ángeles, que le ha retratado para la posteridad junto a Divine Brown, una atractiva chica de color de 23 años sobradamente conocida de la policía local por su afición a los paseos nocturnos.

Grant, la joya más exportable de la cinematografía británica, desde que su papel de tímido englishman en la película Cuatro bodas y un funeral conquistara el corazón de Hollywood, se juega ahora su carrera, al menos al otro lado del Atlántico, donde soplan vientos de rearme moral. El actor había viajado a Los Ángeles para promocionar su último filme, Nine months, de inminente estreno en Estados Unidos. Cuando todo estaba preparado para el lanzamiento publicitario, con decenas de periodistas llegados de Europa, el incidente obligó a los productores a cancelar abruptamente los preparativos. Nine months, donde, paragójicamente, el personaje que interpreta Grant es detenido por conducta indecente, tendrá un estreno sombreado por el escándalo. Es un amargo episodio incluso para un actor que en una entrevista reciente se había confesado como un ardiente admirador de cotilleos y escándalos. "Obviamente, es desagradable cuando le ocurre a uno mismo", había añadido. Pero Grant, conocido por su afición a las frases rotundas que interpretó a lord Byron en Remando al viento, de Gonzalo Suárez, y a un exquisito homosexual en Maurice,ha terminado por caer.

Más allá de los 1.000 dólares de multa y los seis meses de cárcel que su delito de conducta impúdica puede acarrearle, el actor se las tendrá que ver con una industria cada vez más reacia a aceptar el lado oscuro de sus estrellas.

En Londres le esperaban ayer unos padres devotos que se negaron a entrar en detalles sobre el caso y una novia llorosa, la modelo Isabel Hurley, de 29 años, salpicada por un incidente que tampoco parece haber gustado a la firma Estée Lauder, que la contrató en marzo pasado como rostro de su nueva campana. Hugh e Isabel, la pareja de moda en el Reino Unido, han sabido manejar con maestría las dosis de escándalo necesarias para convertirse en estrellas de primera página.

¿Fue un acto de locura como él mismo ha declarado lo que llevó a probar el lado salvaje de las noches de Los Ángeles? Lo cierto es que al volante de su flamante BMW negro alquilado, Grant sucumbió a la tentación de probar algo nuevo. Después de todo, él mismo ha declarado alguna vez su irresistible atracción por las mujeres desconocidas. Divine Brown debió encajar perfectamente en sus fantasías de chico de clase media educado en Oxford. Así es que ambos cerraron el trato y buscaron un lugar tranquilo en las calles adyacentes a Sunset Boulevard, donde minutos después fueron sorprendidos por la policía. Los agentes que arrestaron al actor, cuando "practicaba sexo oral" con Divine Brown, quedaron impresionados con su amabilidad y sus buenas maneras. "Se nota que es inglés", debieron pensar.

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