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Invisible durante cinco horas

A. D. / L. R. A. El presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol, demostró ayer que puede ser invisible cuando se lo propone. De sus cinco horas de estancia en Madrid sólo se enteró el presidente del Gobierno, Felipe González y el vicepresidente, Narcís Serra, además de los empleados de la zona militar del aeropuerto de Barajas, a la que sólo tiene acceso el personal autorizado. Una vez en vuelo, el pasaje habitual del puente aéreo sí tuvo ocasión de ver en clase preferente, codo con codo, al presidente Pujol y al vicepresidente Narcís Serra.

El político catalán llegó a Madrid pasadas la 12.45 y se trasladó directamente al palacio de La Moncloa. Volvió a salir por una puerta que permite el acceso directo a la carretera en torno a las cinco y media, para llegar a la zona de aeropuerto antes de las seis. Los 50 minutos del vuelo Madrid-Barcelona los compartió con el vicepresidente Serra. Ambos tuvieron tiempo de comentar sus visiones sobre la crisis política.

Serra no tiene nada que reprocharle Pujol desde el punto de vista personal, ya que no ha habido forma de que el presidente catalán manifestara claramente su opinión sobre si el vicepresidente debería dimitir o no por el escándalo de las escuchas ilegales del Cesid.

Pujol declaró a Antena 3 Televisión la noche del jueves que no le parecía correcto decir en público lo que todavía no le había dicho en privado a Felipe González. No obstante, precisó que él ya habría actuado, aunque comprendía que el presidente español pueda tener otras maneras de actuar.

Ayer tuvo ocasión de explicarle a Felipe González como ve la situación y qué quiso decir el representante de Convergència i Unió, Josep López de Lerma, cuando, dirigiéndose al Gobierno en la sesión parlamentaria del miércoles, dijo con toda solemnidad: "Señores del Gobierno: así no se puede seguir".

El presidente de la Generalitat explicó que tras esa frase hay una demanda al Gobierno para que haga "gestos" y demuestre que está en condiciones de gobernar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 1995