Profesionales sanitarios
Hace unos días nos trajeron al centró de salud un paciente drogadicto con un horrible y profundo navajazo que le recorría todo el costado izquierdo. Sangraba profusamente, la tensión le iba bajando y el pulso cada vez era más rápido. No había manera de cogerle una vena, pues las tenía todas machacadas por las inyecciones repetidas de heroína. Había que actuar rápidamente. Unos con guantes de goma y otros sin ellos hicimos todo lo posible para curar la herida y mantenerle bien hasta que vino enseguida la ambulancia de Proteleción Civil y se lo llevó a toda pastilla al servicio de urgencias de la clínica Puerta de Hierro, a donde llegó en bastante buen estado. Un enfermero experto en estos temas le acompañó en la ambulancia, junto a los voIuntarios y su jefe, que manejaba el vehículo. Debía de haber VIH por todos los sitios, pero -lo primero era trabajar en equípo para salvar una vida.Esta es la grandeza y la miseria de nuestro trabajo. Todos sabemos que la salud de los profesionales sanitarios corre riesgos a consecuencia de su labor. En todos los países, la morbilidad de los médicos y enfermeros es particularmente elevada, con riesgos importantes de abuso de drogas y alcohol. En el Reino Unido, las mujeres médicas fallecen un promedio de 10 años antes que los médicos varones, lo contrario de lo que sucede en la población en general. Un factor importante es la tasa de suicidios entre las profesionales de la médicina, que es cuatro veces más elevada que en la población femenina de la misma edad.
Por todo esto, una huelga de médicas y médicos es diferente que una huelga en otro, sector de la sociedad. Y por todo esto hay que buscar salidas dignas a un conflicto grave que está deteriorando nuestra sanidad púlblica y la salud de los enfermos y de las enfermas.-Médico de atención primaria.


























































