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28 Mayo

Aznaristas, pero no feministas

La posición de las mujeres del PP, más influida por la experiencia personal que por los principios ideológicos

Teófila Martínez, candidata del PP a la alcaldía de Cádiz, lo re conoce: "Cuando voy en el coche y alguien me hace una pirula, me reprimo porque pienso que es un posible votante". Esta pérdida de espontaneidad es, para ella, uno de los mayores inconvenientes de su dedicación política. Pero Martínez, como la mayoría de las 490 mujeres del PP (por 1.231 hombres) que pueblan las listas a las capitales, vive la política como una pasión casi irrenunciable. Las mujeres de Aznar, 126.000 militantes, el 29% del total, recibieron el primer empujón en 1986 de la mano de Manuel Fraga. Desde entonces, impulsadas por el actual líder de la oposición, no han cesado de ganar posiciones. En estas elecciones municipales la mayoría de las grandes ciudades tienen candidata a alcaldesa por las filas populares: Rita Barberá, en Valencia; Luisa Fernanda Rudí, en Zaragoza; Celia Villalobos, en Málaga, o Soledad Becerril, en Sevilla. Además, ocupan el 29% de los puestos para las capitales y el 24% para los Parlamentos autonómicos. En todas ellas hay un rasgo común: tienen conciencia de lobby. Se respaldan mutuamente. La antigua competencia fe menina, cuando apenas había mujeres en la vida política, se ha transformado en un poderoso lazo de unión y solidaridad. Mercedes Fernández, candidata en Gijón, no lo esconde: "En los 14 primeros puestos de la lista vamos seis mujeres. Siempre he peleado por colocar a compafieras en los puestos de salida". Villalobos va más allá: "Llevo tiempo intentando con vencer a José María de que haya una vicesecretaria general del partido tras el próximo con greso. Además, debería ser una mujer que impulsara a las de más dentro de la organización". Las mujeres del PP son, las más, aznaristas convencidas, pero hay que buscar con un candil a alguien que se defina como feminista. Su procedencia es otra, ajena a los movimientos reivindicativos, y su posición está más influida por la experiencia personal que por principios ideológicos. Rudí ve anticuado el concepto feminista: "Estoy a favor de la igualdad de oportunidades, de una sociedad compartida por hombres y mujeres. Los principios del primer feminismo, que los enfrentaba, han quedado obsoletos".El aborto, la gran batalla del feminismo durante decenios, les produce cierta incomodidad y se repliegan hacia la posición oficial del partido: respaldo a la ley actual (despenalización en tres supuestos), pero negativa a ampliarla. Es en este, punto en el que surgen los mayores circunloquios y pausas. "Yo, como católica", afirma Martínez, "estoy a favor del derecho a la vida, esencial. Pero respeto las opiniones diferentes. El PP tiene una posición clara en este asunto y yo estoy de acuerdo con ella". Fernández tampoco es partidaria de la ampliación: "No veo una demanda social generalizada para la ampliación de la ley. Estos temas debén tratarse con mucho cuidado porque siempre que se habla de aborto se está aludiendo a un fracaso y, a veces, a una tragedia. El partido tiene una posición política y yo estoy de acuerdo con ella".Su partido también tiene otra visión nítida: las mujeres votan menos al PP que al PSOE, con un porcentaje especialmente desnivelado entre las amas de casa, pese a contar con 49.000 militantes que lo son. Éste es uno de los factores -el otro es el de los jubilados- que impiden a Aznar dar un vuelco espectacular en las urnas. La, presencia de mujeres en puestos electorales significativos es un elemento más para intentar cambiar esta tendencia. No obstante, Rudí no tiene la impresión de ser candidata por ser mujer: "Encabezo la lista de Zaragoza por un conjunto de razones variadas". Con más de un decenio de militancia a cuestas, las principales dirigentes han experimentado también un cambio en la relación con sus colegas de otras formaciones, con las que mantienen un trato especial. "De forma natural nos he mos aproximado a las de la izquierda", indica Villalobos; "tenemos algunos problemas comunes, como la incorporación de las mujeres a la vida activa. También coincidimos en una percepción semejante de los problemas cotidianos. Al principio, cuando éramos pocas, las del PP apenas nos ha blábamos con las de la izquierda. Ellas tenían el monopolio de la preocupación por los asuntos femeninos. Desde hace un par de años se está produciendo ese acercamiento colectivo. Es un fenómeno curioso". Martínez es una de las protagonistas de esta aproximación, no siempre fácil. "Las mujeres del PP hemos tenido que demostrar a las de izquierdas que nos preocupan las mismas cosas. No ha sido sencillo, pero nuestra actitud constante ha terminado por romper el hielo".Esta complicidad ha llegado a sorprender a los diputados, todavía miopes ante estos cambios. Diputadas y senadoras de variado espectro. comunicaron su disconformidad con la renovación de unas vacantes en el CGPL La ausencia de candidatas en las negociaciones fue el detonante. Otras iniciaticas, sin embargo, no han pasado inadvertidas a los hombres. Algo parecido al pavor fue el sentimiento de alguno cuando se anunció, en una legislatura anterior, la convocatoria de comidas de diputadas y senadoras de todo el arco parlamentario. La evolución es tan rápida que las mujeres del PP empiezan ya a presumir frente a sus colegas de la izquierda del peso conseguido en su grupo. Barberá es alcaldesa de Valencia. Fernández fue durante un decenio portavoz en el Ayuntamiento de Gijón. Rudí se ha ocupado, de temas tan importantes como el de Mariano Rúbio. Villalobos fue la artífice dé la apertura del PP hacia los sindicatos hasta llegar a sentar a Aznar en un congreso de UGT. Martínez se encarga de, asuntos de infraestructura. Son pasos que esperan alargar tras el 28-M porque están seguras de que la mano de la mujer es muy positiva en el nivel local, el más cercano al ciudadano. "Yo veo el desorden o la suciedad en una ciudad antes que un hombre", afirma Villalobos. "Las mujeres somos más sensibles. Eso nos ayuda cuando se habla de aprovisionamiento de agua o de hacer parques o aceras anchas" insiste Martínez. También aseguran ir más al grano y no perder tanto tiempo en reuniones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de mayo de 1995

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