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Tribuna:
Tribuna

Dominío claro

El Barcelona. La victoria del Barcelona hay que considerarla justa. Salvo en los primeros minutos, donde sufrió en sus carnes a un enorme Sabonis, dominó con claridad el resto del partido gracias a una intensidad en todas sus acciones de la que careció el Madrid. Su plan consistió en una aguerrida defensa alrededor del lituano y transiciones vertiginosas para intentar coger en desventaja a la retaguardia madridista, lo que consiguió en numerosas ocasiones. La profundidad de banquillo le permitió a Aíto constantes rotaciones para mantener un elevado ritmo.

El Madrid. No estuvo a la altura. Se encontró con el partido de cara en los primeros minutos, pero en cuanto Sabonis dejó de producir (no anotó un solo punto en 26 minutos de partido) nadie tiró del carro. Su escaso juego exterior fue una losa, pues permitió a la defensa blaugrana cerrarse sobre sus pivots y convertir el ataque blanco en un puro despropósito. El segundo tiempo, además, mostró un equipo desmoralizado e intimidado por un ambiente explosivo. Tiró la toalla en cuanto el Barcelona cogió 10 puntos de ventaja.

El mejor. Xavi Fernández. Fue el único que se mantuvo impertérrito mientras Sabonis parecía que iba a destrozar a su equipo, anotó con destreza y metió canastas claves. Hay eliminatorias que marcan la carrera de un jugador, y Fernández, un catalán de 27 años, ha salido de esta serie catapultado hacia el liderazgo del Barcelona.

El futuro. El del Barcelona. Empieza la fínal con ventaja de campo ante un inexperto Unicaja. Las apuestas apuntan hacia la recuperación de un título de Liga que no acaricia desde hace 5 años. El del Madrid, pura quimera. Sabonis, Antonio Martín, Cargol, García Coll, Biriukov, Antúnez y Arlauckas pueden abandonar el equipo esta misma temporada. Una vez más, se demuestra que el éxito en una Liga Europea puede ser una gloria efímera.

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