Una explosión de gas mata a más de 100 personas en Taegu, la tercera ciudad de Corea del Sur

Una brutal explosión de gas en medio de la hora punta convirtió la concurrida zona de Taegu -la tercera ciudad coreana, de 2,2 millones de habitantes, a 240 kilómetros al sur de Seúl- en un baño de sangre y polvo. "Parecía que la calle había sido atacada con una bomba atómica", aseguró ayer Min Son-ki, un trabajador de la construcción. Más de cien personas han perdido la vida, muchas de ellas estudiantes de una escuela próxima. Los heridos superan los dos centenares, algunos de extrema gravedad. Una docena de edificios han quedado destruidos.

, Fue un terrible accidente. La compañía del gas de Taegu tiene su versión: una excavadora dedicada a las obras del metro de la ciudad tocó a las 7.50 (alrededor de la una de la madrugada, hora peninsular española) una tubería de gas, causando una explosión. Nadie lo ha desmentido. "Escuché una fortísima explosión y vi cómo las llamas se elevaban unos 50 metros, llevándose vigas de acero por el aire", relató un testigo presencial.La policía indicó que muchas de estas vigas provenían de las obras de construcción del metro y que fueron las causantes de muchas de las muertes por aplastamiento. En el lugar de la explosión es visible un gran cráter. Por él se fueron una treintena de coches.

"Hay siete escuelas en la zona, y nuestro trabajo hoy

[por ayer] es encontrar a los desaparecidos y saber quiénes están hospitalizados", aseguró una maestra de la escuela secundaria de Yongnam. Allí, al lado de la esquina en la que se produjo la explosión, yacían los cadáveres de 13 estudiantes. El aspecto de la escuela es dantesco. A esos 13 muertos hay que sumar 39 desaparecidos y 26 heridos.

Se han improvisado 11 depósitos de cadáveres en los hospitales de la ciudad. El Ejército fue movilizado para ayudar en las tareas de rescate. Varios helicópteros y más de 2.500 policías y bomberos participan en la operación.

A Kim Koo-han, de 74 años, le salvó el desayuno. Su dormitorio fue destrozado por una lluvia de vigas. "Gracias a Dios, estaba en otra habitación... Si hubiera seguido en la cama, ahora mis hijos se estarían preparando para un funeral", dijo con humor.

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"Me encontraba esperando la luz del semáforo cuando oí una gran explosión y vi pasar a un coche por los aires. Cerré los ojos, y cuando los abrí el automóvil estaba a 30 metros de mí y su conductor muerto", explica Lee Joo-chang.

Para el Gobierno, la explosión de Taegu ha llegado en el peor momento. Sus esperanzas en las elecciones municipales de junio se han desvanecido. El gobernante Partido Democrático Liberal (PDL) está contra las cuerdas, acusado de ineptitud. "Ésta es la república de los desastres", clama un portavoz de la oposición. En octubre, el hundimiento de un puente en Seúl causó la muerte a 32 personas. El Gobierno prometió mayor seguridad. Los expertos le acusan de. "tomar atajos" en su política de desarrollo.

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