"Parece que hoy ya tengo carisma", comentó Aznar al llegar a la Zarzuela

El político revela que Interior no atendió la petición de escolta para Ana Botella

José María Aznar volvió a nacer el miércoles de las cenizas de su coche blindado. "¿Qué, parece que hoy ya tengo carisma, no?, comentó con humor a los responsables de la Casa del Rey al llegar a la una de la tarde a la Zarzuela. "Vi las garras de la muerte asesina, no de la muerte natural, sino de la muerte que viene a buscarte", declaró ayer a EL PAÍS en su casa madrileña, la casa que acababa de abandonar cuando un coche bomba intentó segar su vida. Una muerte cuya guadaña blandían los terroristas de ETA.

"Cuando en un bando se ponen bombas y en el otro bando no, no hay término medio", afirma. "O se está con los que ponen las bombas o con los que no las ponen". El presidente del PP sabe que si llega a la presidencia del Gobierno, algo que no pone en duda, "ETA hará todo lo posible por dejarme su tarjeta de visita en cuanto pueda". Aznar evita comentar si, como le pregunta el periodista, echó de menos que el presidente del Gobierno, Felipe González, le visitara en la clínica. "Le agradezco mucho sus llamadas", es su único comentario. Tampoco quiere enjuiciar políticamente la lucha antiterrorista desarrollada por el Gobierno. "No quiero hacer ningún reproche". Aunque añade: "Podría decir muchas cosas, pero no las voy a decir".

Algo sí confirma: el PP pidió escolta policial para su esposa, Ana Botella, y hasta ahora Interior no se la ha puesto.

A su hijo José María, de 17 años, le explicó que "esto que ha pasado puede volver a pasar y que tiene que estar preparado para ello". "Que sepa que su padre tiene una tarea que hacer por este país y que esa tarea quizá se interrumpa". Al más pequeño, Alonso, de siete años, le dijo que la herida que tenía ya se la curaron en el hospital. Y que "si en otro momento ve que tengo otra herida, que no se preocupe"

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