Nacer en el agua es seguro y más placentero

Dar a luz en el agua, en una bañera apropiada, es tan seguro como hacerlo en tierra firme. La madre tiene mayor libertad de movimientos y ello facilita el parto. A esta conclusión han llegado cerca de 1.500 expertos de 36 países reunidos en Londres en una conferencia internacional dedicada a los nacimientos acuáticos.Visto por muchos ginecólogos como una forma alternativa, o incluso peligrosa, de venir al mundo, el parto en el agua es apropiado para embarazos sin complicaciones y a término. El líquido cubre la cintura y contribuye a relajar los músculos. En muchos casos, ello reduce el número de cesáreas, uso de fórceps y hepisiotomías (incisión para ensanchar la abertura vulvar que facilita la salida de la cabeza del niño).
"Tampoco hay que esperar que el bebé respire en el agua. No lo haría en otro líquido ajeno al fluido amniótico que ya conoce. Y aunque las técnicas varían en cada país, la cabeza del pequeño no es rotada. Se deja que salga solo", señala Sheila Kitzinger, educadora experta en nacimientos y abuela de dos nietos nacidos así.
Aunque los partos en el agua son ahora más populares en el Reino Unido que en ningún otro país, Kitzinger reconoce que las investigaciones deben continuar. Antes del congreso, un equipo de medicina perinatal de Oxford presentó un estudio financiado por el Gobierno y que apoya este método. Revela que entre 1992 y 1993 unas 4.494 mujeres dieron a luz en el agua. Otras 8.255 salieron de la bañera segundos antes del parto. Las 12 muertes de bebés registradas no pueden atribuirse, por falta de evidencias, al hecho de haber nacido así, concluye el trabajo.


























































