Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Ritornelo

Siempre me han llamado la atención los personajes que llegan a identificarse con una frase, a modo de ritomelo. El caso clásico es, por supuesto, Catón el Viejo, censor de Roma, del que cuenta Plinio que terminaba todos sus discursos, cualquiera que fuese su terna, con la misma frase: "Delenda est Carthago" ("Cartago debe ser destruida"). Aunque su efecto político sea dudoso, el impacto literario de la fórmula resulta indudable. Edgar Allan Poe explicó cómo la había utilizado conscienternente en su poema El cuervo, donde este siniestro animal, metáfora de la muerte, repite una y otra vez: "Nunca más". En el subgénero humorístico puede hacer estragos. Un golpe maestro es, por ejemplo, el del filme Cat valoon, donde un vaquero alcohólico con síndrome de abstinencia y sin dinero escucha, entre impaciente y ausente, el plan de alguna fechoría que desgranan sus compañeros y repite a la menor ocasión: "¡Estupendo: eso merece un brindis!", sin que nadie haga el favor de pagárselo. Hace más de un decenio, me contaron un chiste del que sólo recuerdo un personaje que es suficiente para hacerme sonreír e incluso reír: el león, rey de la selva, llama a sus súbditos, les dice que va a hacer una fiesta y no sé si él o ellos van detallando lo que cada uno cree que se necesita; cada vez que se apunta algo, el sapo apostilla: "Eso, eso... ¡y muchas mujeres!". El caso del que he tenido noticia, no hace falta decirlo, es Aznar, quien, pase lo que pase, repite incansable: "Esto es una catástrofe. ¡Que dimitan!". Supongo que él se verá como Catón, pero yo le veo tan poco ocurrente como al sapo-

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