LOS TRAPOS DE LOS AGNELLI
Clara Agnelli, condesa de Nuvoletti, hermana mayor del presidente de la Fiat, Gianni -El Abogado, con mayúscula, para los italianos-, ha inaugurado en Cortina una exposición de los vestidos que ha hecho en los últimos 55 años para todos los niños de la familia. Desde las organzas que llevaba a los dos años Ira de Furstenberg, hija de su primer matrimonio -Y cuyo retoño, Egon, hace, como la abuela, más que pinitos con los trapos- a las jaretas y puntillas de los vástagos de Gianni o de Umberto, todos han paseado la artesanía costurera de la condesa. Clara, ahora bisabuela, pero apasionada por la aguja desde los anos veinte, cuando pretendía hacer los vestidos de sus muñecas, enseña las inevitables marineritas de la familia Agnelli, los calzones de los herederos del Abogado, las sedas y linos de bodas y bautizos lucidas por sus hermanas María Sole y Cristiana o por sus innumerables sobrinos: el asceta Edoardo, único varón de Gianni, más dado a los paraísos naturales y artificiales hindúes que a la empresa familiar; el heredero in péctore del imperio, Giovannino, hijo de Umberto, o el sueltísimo y mundano Lupo Rattazzi, hijo de Susanna, la actual ministra de Asuntos Exteriores. Generaciones de Agnelli con el paradigma de la elegancia, más encamado en el actual presidente de la Fiat que en su hermana Suni, la ministra, que en estas cuestiones tiene un innegable toque a lo Pilar Primo de Rivera.-


























































