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Entrevista:

'Voy al 'zoo', pero me da mucha pena ver a los animales cautivos"

Pozuelo de Alarcón

María Teresa Nuche Pascual, de 12 años, tiene la vista de un águila, la memoria de un elefante y una melena más rubia que la del Rey León. Pero también necesitó la capacidad de trabajo de una hormiguita para encontrar al único animal solitario que habitaba en El último arca de Noé, un libro-juego concurso publicado por la editorial Aguilar en abril de 1994, que recoge, en 16 fragmentos, una enorme pintura del inglés Mike Wilks. Se vendieron unos 50.000 ejemplares de este zoológico gráfico. En ellos, el autor representó a 707 animales: 353 parejas, más uno, muy escondido, que valía un millón de pesetas para el que lo encontrara y supiese su sexo. Sólo 35 personas lograron presentar la solución antes del último día de plazo. En sorteo ante notario el día 3 de febrero, salió elegida esta vecina de la localidad de Pozuelo de Alarcón. María Teresa habla muy bien inglés, le guita la música clásica, tocar la flauta, montar puzzles y aprender a jugar al tenis.

Pregunta. ¿Cuál es el animal desparejado y de qué sexo es?

Respuesta. Es el tamandúa macho [una variedad de oso hormiguero].

P. ¿Cómo lo descubrió?

R. Con la ayuda de mi padre fui emparejando los 707 animales que hay en el cuadro. Con lupa analicé cada una de las páginas y anotaba los animales, que había. Luego iba formando parejas de distintas especies. Al final quedaban tres animales y sólo faltaban 15 días para que finalizara el plazo de entrega de las soluciones.

P. ¿Cuándo apareció?

R. El 20 de enero. El tamandúa era el animal desparejado, pero la ilustración sólo mostraba su cabeza. Mi padre y yo fuimos a la biblioteca del Museo de Ciencias Naturales para ver si podíamos averiguar el sexo del tamandúa.

P. ¿Cuál era la mayor dificultad del juego?

R. Conseguir distinguir a todos los animales, ya que había muchos. trucos para esconderlos. Por ejemplo, el pintor camufló una mariposa marrón entre el pelo de un camello y una mariquita entre las columnas de la cornisa de un edificio.

P. Algunos ecologistas estropean con pintura los abrigos de pieles de las señoras, ¿haría lo mismo?

R. Me sentiría mal por la mujer que lleva el abrigo, pero tampoco se pueden utilizar a los animales para lucir su piel.

P. ¿Le gusta ir al zoo de Madrid?

R. Suelo ir unas cuatro veces al año, pero me da mucha pena ver a los animales cautivos.

P. ¿Qué hará con el millón de pesetas?

R. Iremos a Euro Disney. Pensamos hacer un viaje a París, con mis padres y mi hermana Ana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de febrero de 1995

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