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La dirección de CC OO desautoriza a la Plataforma Cívica por haber asumido funciones de los sindicatos

Comisiones Obreras no se sumará a las acciones de protesta contra la reforma laboral, convocadas por la Plataforma Cívica de los Derechos Sociales para el aniversario de la huelga general del 27 de enero de 1994. La dirección del sindicato, además, aprobó ayer una resolución en la que desautoriza a la Plataforma por entender que ha asumido tareas que corresponden a los sindicatos y en la que recuerda que "la defensa de los derechos sociolaborales es una función esencial e indelegable" de los sindicatos.La ejecutiva de la central se desvincula claramente de la citada organización, pese a que cuatro de sus 20 miembros pertenecen a la Plataforma: Marcelino Camacho, Agustín Moreno, Salce Elvira y Laurentino García. Los cuatro, miembros del sector crítico, votaron ayer en contra de la resolución que ha sido enviada, con carácter confidencial, a las federaciones y uniones territoriales del sindicato.

Junto a los cuatro sindicalistas, los promotores de la Plataforma Cívica son los dirigentes de Izquierda Unida Julio Anguita y Francisco Frutos, y diversos intelectuales y artistas, entre ellos Rafael Alberti, Luis Eduardo Aute y Juan Francisco Martín Seco.

Comisiones, pese a mostrar su respeto hacia ellos y a la necesidad de vertebrar la sociedad con cauces participativos, entiende que esas iniciativas generan "duplicidades y confusiones". El sindicato pide a todos sus dirigentes que no participen en las protestas convocadas para el 27 de febrero "para no comprometer a CC OO". Y les sugiere que centren todos trabajos en dos tareas esenciales: las elecciones sindicales y el desarrollo de la negociación colectiva, que considera el camino más adecuado para "contrarrestar los efectos negativos de la reforma laboral".

La ejecutiva de UGT también ha acordado no participar en las protestas de la Plataforma Cívica y. ayer abordó la situación creada por las discrepancias surgidas en el seno de la dirección.

El líder del sindicato, Cándido Méndez, pidió que presenten su dimisión a los tres disidentes: José Luis Daza, Gustavo Gardey y Dionisia Muñoz. Ninguno de ellos se pronunció sobre sus intenciones futuras y Méndez abrió un periodo para que reflexionen.

El secretario general de UGT y los siete miembros restantes de la ejecutiva coincidieron en afirmar que "se ha roto la confianza y la homogeneidad" en el equipo de dirección de la central. Si no se produce la dimisión, sólo pueden ser retirados de sus cargos en reunión de comité confederal y con una votación apoyada por tres cuartas partes de sus miembros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de enero de 1995

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