Cartas al director
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Perros abandonados

Hace algunos días me encontré un caniche blanco en el barrio donde vivo que parecía perdido. Consulté con un veterinario, pero no pudo identificarlo porque carecía de microchip. Me lo llevé a mi casa y traté de localizar a los dueños, preguntando en la mayoría de las clínicas veterinarias de Alcalá, pero nadie había denunciado su pérdida. Empecé a sospechar que estaba abandonado y, un tiempo después, me enteré de que, efectivamente, así era.Estoy indignada y avergonzada de que existan personas capaces de actuar de una forma tan irresponsable e insensible; si ya no queremos a nuestro animal doméstico, busquemos un nuevo dueño entre nuestros amigos y conocidos, pongamos un anuncio en los periódicos o pidamos consejo a asociaciones como la Protectora de Animales, que tratarán de ayudamos a encontrar a alguien que quiera tenerlo y que hacen una labor extraordinaria al encargarse de recoger animales abandonados, que cuidan lo mejor posible con los pocos medios que poseen, pues se financian con las donaciones de personas sensibilizadas con este problema que, desgraciadamente, no son muchas.

Bastante gente piensa que no se puede comparar a un perro con una persona, y es cierto, pero difícilmente podemos resolver los problemas de hambre, guerras y sufrimiento que hay en el mundo si no somos capaces de comprender que actos egoístas e irresponsables que cometemos a diario facilitan estas situaciones de injusticia con nuestros semejantes.- Elisa Puerto Carrillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 05 de enero de 1995.

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