Adiós al último veterano

Problemas en la espalda obligan a Iván Lendl a retirarse a los 34 años

Iván Lendl es el último de los grandes tenistas que han adornado el panorama mundial en las últimas décadas. Jimmy Connors fue el primero en decir adiós y luego le siguió John McEnroe. Hace un mes, Martina Navratilova también arrojó la toalla en un emotivo acto en el Madison Square Garden de Nueva York. Ayer, Lendl escogió también Nueva York para anunciar su despedida del tenis profesional.Tiene 34 años y muchos dolores en la espalda. No tiene ánimos para seguir e intentar remontar una clasificación en la que ha caído hasta el puesto 54 de la ATP. Lendl es también una leyenda, con tantos títulos del Gran Slam como Connors y con más que McEnroe. Sin embargo, nunca logrará una despedida tan sentida como la que tuvieron ellos.

Se plantó en el profesionalismo a los 18 años en 1978 y nadie dudó que su estrella brillaría muy alto. Pero le costó iniciar su carrera de éxitos. Antes de ganar su primer Grand Slam, Lendl tuvo que disputar cinco finales. Muchos especialistas comenzaban a dudar de su capacidad para adaptarse a la presión.

Sus éxitos llegaron a partir del preciso iinstante en que logró romper su maleficio. Fue en Roland Garros, en 1984, a la edad de 24 años. Áquel fue su primer Grand Slam. Despues le seguirían dos Open de Australia, otros dos Roland Garros y tres Open de EEE UU. En su palmarés deportivo quedará vacante el lugar reservado para el trofeo de Wimbledon. Intentó ganar en la hierba de Londres con uñas y dientes. Renunció incluso dos años consecutivos a Roland Garros para pasar más tiempo en Inglaterra. Pero sólo alcanzó a disputar dos finales.

Lendl fue número uno mundial cuatro años y se mantuvo entre los cinco mejores del mundo desde 1981 a 1991, ambos inclusive. Fue un campeón fuera de serie. Y, sin embargo, nunca logró despertar pasiones. Su pecado tal vez fuera la extremada precaución que siempre puso en salvaguardar su vida personal. Su imagen de hombre brusco, malhumorado, gruñón nunca le abandonó. No caía simpático. Aunque todos sus amigos aseguran, que, en la intimidad, es una de las mejores personas con las que han topado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de diciembre de 1994.

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